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Breve análisis
sobre la figura astrológica de Johann Sebastian
Bach

Decididamente este artista es mi predilecto
entre muchos, su música de algún modo
me moviliza profundamente...
En esta figura es sorprendente que la Parte de la fortuna
esté conjunta a la Luna en el signo de Acuario
bajo casa XII recibiendo de lleno la fuerza mística
y transpersonal de Neptuno desde el signo de Piscis,
lo que me indica que esta persona tenía una sensibilidad
extrema a los estímulos externos y espirituales.
Esta posición muestra además que esta
persona tenía recuerdos vividos de otras encarnaciones
respecto a su arte musical, su propia herencia estaba
a su pleno alcance y de una manera majestuosa, impregnada
en todo su entorno, ya que indudablemente su inspiración
la captaba no solo de las esferas superiores del espíritu,
su propia herencia, también su gran sensibilidad
hacia suyo cuanta energía provenía del
medio ambiente, pudiendo captar claramente lo que cada
persona a su lado sentía o pensaba, propio de
personas de la tan mentada vibración Cristal.
Sorprendentemente, la fuerza que movilizaba abiertamente
provenía de Marte en sagitario, se trata de una
fuerza clara poderosa y bien dirigida aún estando
en cuadrato, pese a la inestabilidad emocional, su gran
impulsividad, irritabilidad y peleas constantes con
su entorno buscando paz y tranquilidad, poseía
una gran confianza en si mismo, con la necesidad de
ser invisible ante el mundo, sin una búsqueda
real de reconocimiento o aprobación, cosa que
difícilmente haya sucedido en su vida, ya que
fuera o no su voluntad su presencia era impactante,
arrolladora y de gran sugestividad para otros, sin embargo
solo buscaba estar a solas consigo mismo para hacer
lo que el sentía y sabia de algún modo
lo que debía hacer, no toleraba mucho exigencias
de ningún tipo...
Para corroborar aún más esta faceta de su ser, Quirón
se encuentra en Tauro bajo casa I conjunto a Urano indicando
su necesidad de aislarse, enajenarse de su entorno,
su naturaleza le inclinaba a no identificarse con el
mundo material, mas bien a vivenciar el mundo de la
mente arquetípica, acentuando aún más
su individualidad, logrando que otros le vieran como
un gran excéntrico, de hecho lo era ante el concepto
común de las personas y más aún
en aquel tiempo.
Necesitaba sentir que no era parte de su grupo social
o cultural, comprender de que manera él era diferente
a otros y porque, un gran experimentador e investigador
de sí mismo, si así puedo llamarle a esta
necesidad interna de indagarse a sí mismo, para
lograr esto, es de imaginar que necesitaba mucho espacio,
un lugar propio alejado de todos y de todo, lógicamente
esto era interpretado mas como un rechazo de su parte
a su entorno y no como una necesidad interna...
Al estar en contacto esta conjunción con Neptuno,
me indica que pese a todo lo anterior expuesto, su naturaleza
también le inclinaba inexorablemente a involucrarse
en los problemas de otras personas, ya que tenía
la gran habilidad de comprender y orientar a otros,
de dar soluciones concretas e influir notablemente sobre
las masas, tal vez esta contradicción en su naturaleza
interna le llevo a componer una música que fuera
de algún modo terapéutica y espiritual
para el desarrollo de otros según el sentía
o entendía.
Quirón en trino a Saturno indica que la imagen
paterna no fue lo suficientemente fuerte y estable,
no le brindó tal vez la base estable que requiere
cualquier niño en sus primeros años de
formación, dejando como secuela una inseguridad
que le impulsaba a buscar personas que pudieran reemplazar
la imagen paterna, probablemente de carácter
espiritual, no sería extraño que dicha
figura la haya encontrado en sus maestros u hombres
de la iglesia religiosa.
Por otro lado el Vértex esta en Libra, bajo
casa seis en cuadrato al Nodo, lo que me indica que
padecía de dependencia emocional, padeciendo
depresiones, obsesiones. Con tal de llenar su vació
interno era capaz de relacionarse afectivamente y de
manera impulsiva hasta irracional, en esta faceta de
su vida, es notoria la baja autoestima, la inseguridad
y la falta de claridad emocional y psicológica
para admitir su problema y verlo como tal.
Al margen que en aquellas épocas se desconociera
este tipo de trastorno, puedo comprender que esta persona
tendía a exagerar situaciones emocionales, dramatizando
demasiado las cosas, huyendo tal vez en silencio, para
lastimarse aún más a sí mismo,
prefiriendo así las fantasías y escapar
de la realidad, tal vez buscaba relacionarse con personas
que eran de algún modo inalcanzables, o totalmente
inestables emocionalmente, prometiéndole cosas
que luego no cumplían, etc.
Para corroborar esta posición antes mencionada,
Venus se encuentra conjunto a Mercurio en casa XII bajo
el signo de Piscis, se sentía enamorado del amor,
dispuesto a darlo todo por su amada, o sus amadas, más
su falta de sinceridad, sus engaños, amores secretos
que dejaban de ser secretos, las confusiones, afectaban
probablemente su reputación, inclinándole
a buscar la soledad para reconsiderar sus actos y su
impulsividad emocional considerando tal ves un pecado
su manera de entregarse al amor y el beneficio que esto
le brindaba.
Ya que Lilith se encuentra en Tauro bajo casa II,
indicando que sus impulsos sexuales eran descomunales
y difíciles de controlar buscando conseguir algo
a cambio en ello... si nos ubicamos en la época
debe haber sido toda una afrenta a Dios en sus creencias,
así que no seria extraño que necesitara
pedir disculpas a Dios recluyéndose, tratando
de escapar de este martirio de culpa religiosa mas que
mundana...
En este estado era capaz de componer también,
logrando así huir de sus agobiantes sufrimientos
internos, sus culpas obsesivas, tal vez su gran felicidad
en ese momento era justamente sufrir, sufrimiento por
amor era lo que le abría las puertas a las esferas
espirituales, donde él y la angustia de sacrificar
el amor y expiar sus culpas le generaban la mas grande
genialidad de transmitir al mundo por medio de su música,
el dolor de amar y no ser correspondido, de amar según
su naturaleza y sentir culpa por ello, seguir sus impulsos
y ofender a Dios...
Cristina Scharle
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