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El Centro Galáctico y el
Punto Vernal
Astronómicamente, el Centro Galáctico
(CG) cuyo centro se encuentra en nuestra Galaxia, es
conocido desde hace tiempo y a través de muchas
observaciones. Todos hemos visto la Vía Láctea
en el cielo nocturno como una franja suavemente brillante,
parecido a una neblina. El punto exacto del CG no puede
verse porque frente a esa zona se encuentran nubes oscuras,
ya que se trata de grandes masas de polvo que nos obstruyen
la visión directa del centro de la Galaxia.
Durante mucho tiempo fue un problema hallar dónde
se encontraba exactamente el CG. Sólo en la actualidad
y con la ayuda de medidas gravitacionales y radiotelescopios
gigantescos, se ha conseguido medir su posición
con una exactitud de segundos de arco. Hoy en día
se localiza con toda exactitud en las cartas astronómicas.
En nuestro Zodíaco Astrológico, se sitúa
a 26° 14' del Signo de Sagitario. Sin embargo, el
CG físicamente hablando y tal como se ve en el
firmamento, se encuentra en la zona fronteriza entre
las dos Constelaciones de Escorpio y Sagitario.
Como se sabe, el Punto Vernal, PV, (0° Aries de
nuestro Zodíaco), en el transcurso del tiempo
se desplaza visiblemente hacia atrás con respecto
a las Constelaciones estelares del mismo nombre, reconocibles
en el cielo. De ello deducimos la próxima entrada
de la nueva Era de Acuario. Recordemos que la Precesión
de los Equinoccios tiene el siguiente origen: el Ecuador
de la Tierra se encuentra a medio camino entre los Polos
Norte y Sur, y el Ecuador Celeste es simplemente la
proyección de este círculo en la Esfera
Celeste, del mismo modo que los Polos Celestes son extensiones
del Eje de la Tierra. Si la Tierra estuviera en posición
vertical, el Sol parecería moverse alrededor
de este círculo una vez al año y la Eclíptica
(el camino del Sol) y el Ecuador coincidirían
y serían la misma cosa. Los días y las
noches serían siempre iguales y no habría
estaciones. En cualquier parte del Ecuador, el Sol se
encontraría directamente por encima de nuestra
cabeza cada día a mediodía.
Puesto que el Eje de la Tierra está inclinado
en 23° grados, el Sol en el Ecuador pasa por encima
de la cabeza sólo dos veces al año: en
el Equinoccio Vernal aproximadamente el 21 de
marzo y en el Equinoccio Otoñal
aproximadamente el 23 de septiembre. Sólo en
estas fechas los días y las noches son iguales
en todo el mundo, ya que entonces el Sol se encuentra
en línea con el Ecuador terrestre.
En el Solsticio de verano, el 21 de junio, el Sol se
halla a 23° al Norte del Ecuador y, en el Solsticio
de invierno, el 22 de diciembre, se halla a 23°
al Sur del Ecuador. Por ello, la Eclíptica es
un círculo con una inclinación de 23 grados
con respecto al Ecuador y el Zodiaco se mide hacia el
Este a partir del punto de intersección de la
Eclíptica con el Ecuador en el Equinoccio Vernal.
Las estrellas de la Esfera Celeste proporcionan los
conocimientos sobre los que se basan estas líneas
de referencia (coordenadas).
En la actualidad, la Eclíptica casi pasa por
la estrella Regulus (Alpha Leonis) y el Ecuador por
Mintaka (Delta Orionis), la estrella más importante
del Cinturón de Orión. Haciendo referencia
a los conocimientos que se tienen de las estrellas,
se observa que el Sol cruza el Ecuador en primavera
3,33 segundos (ver
nota 1) más temprano cada año, además
de hacerlo a 50 segundos de arco más hacia el
Oeste a lo largo de la Eclíptica. Esta variación
de los puntos del Equinoccio (ya que, evidentemente,
esto también es aplicable al Equinoccio de Otoño)
se conoce como la Precesión de los Equinoccios,
el Punto Vernal (PV) se refiere al Equinoccio de Primavera
(ver
nota 2).
Movimiento del CG y del PV
El CG también se mueve, pero desplazándose
hacia adelante en el Zodíaco Solar, y en nuestros
días se sitúa a finales del Signo de Sagitario.
Al formar parte del espacio cósmico exterior
(Constelaciones o Estrellas fijas), el CG para el observador,
permanece siempre en el mismo punto visible, entre las
Constelaciones de Escorpio y Sagitario. Se localiza
en un punto que, traducido al sistema de Casas astrológico,
podemos describirlo como la Cúspide de la Casa
IX.
Este sería el primer punto de referencia para
una interpretación astrológica: tanto
en el Zodíaco como en el sistema de Casas, la
Casa IX es el ámbito en el que encontramos el
pensamiento filosófico y religioso. Así
pues, el CG bien entendido en el marco cósmico
representa un acceso a elevadas dimensiones de
conocimiento y a una suprapersonalidad (dimensión
transpersonal).
Hace aproximadamente poco menos de 2000 años
(año 84 d.C.) la posición del CG, es decir,
el punto de separación entre las Constelaciones
de Escorpio y Sagitario coincidía con el correspondiente
punto de nuestro Zodíaco Solar a 0° de Sagitario.
Entretanto, el CG ha avanzado por el Signo de Sagitario
y ha alcanzado los 26°, por lo cual faltan apenas
245 años para que el CG entre en el Signo de
Capricornio. Al mismo tiempo, el Punto Vernal (PV) se
encontraba en la frontera entre Aries y Piscis, ya que
en el año 67 a.C. había pasado por 0°
de Aries. Correspondientemente, el PV, en su movimiento
Retrógado a través de la Constelación
de Piscis, ha retrocedido hasta encontrarse situado
cerca de la Constelación de Acuario. En el año
2079 habrá alcanzado su frontera.
Dentro del marco temporal de una Era, esto no representa
una diferencia importante y puede considerarse como
el mismo tiempo. Probablemente por eso también
el momento del nacimiento de Cristo que se encuentra
entre estos dos puntos temporales, se convirtió
en un destacable punto de referencia, junto al inicio
de una nueva Era hacia el desarrollo de la humanidad.
Un interesante punto adicional a todo ello es que,
durante el solapamiento de Aries y Piscis, el CG se
encontraba en Escorpio, es decir, se trata de una combinación
bien distinta a la del actual solapamiento entre Piscis
y Acuario. En este momento, el CG se sitúa a
finales de Sagitario hasta que, dentro de 245 años
aprox. cambie a la Constelación de Capricornio.
De manera que la superposición y la mezcla de
las dos cualidades, Piscis y Acuario, que ahora el PV
está ocasionando, y lo seguirá haciendo
durante 1300 años, debe emparejarse, en primer
lugar con Sagitario y después con Capricornio.
Con Sagitario, Capricornio (para el CG) y Acuario (para
el PV), hemos alcanzado los tres Signos superiores del
Zodíaco, los Signos de la individualidad, y con
ello la conciencia del Ser Humano como un ser libre,
considerado en cualidad de individuo. Este conocimiento
empuja más en primer plano ahora que entonces,
puesto que cuando el CG estaba en Escorpio, con Marte
como Regente tradicional, en el mejor de los casos,
solo imponía la personalidad guerrera.
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GRÁFICO
1
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Las
Eras Planetarias
En la consideración astrológica de
las Eras, desde siempre solo se había trabajado
con y desde la única y amplia conocida forma
de medición: se observaba el movimiento del
Punto Vernal. Ya henos comentado en la introducción
al Punto Vernal que esta Precesión de Equinoccios
es provocada por el movimiento de péndulo
que realiza la Tierra al girar sobre su propio eje.
De esta forma se origina el fenómeno de desplazamiento
del firmamento visible con respecto al Zodíaco,
fijo con respecto a la Tierra, y marcado por el
curso anual del Sol. Este desplazamiento es muy
lento: en 72 años, aproximadamente, solo
avanza un grado. Por este motivo es comprensible
que los Astro-logo-nomen de la antigüedad
lo desconocieran. |
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En el año 400 a.c., momento en que la Astrología
realizó el primer Horóscopo personal,
se tuvo conocimiento acerca de este movimiento celeste
y se realizaron cálculos con una relativa exactitud.
Por aquel entonces, el Punto Vernal (0° de Aries)
se hallaba en la Estrella Hamal, es decir, al principio
de la Constelación de Aries en la banda Zodiacal
de las Constelaciones estelares fijas. Esto significa
que, en el momento en que la Precesión de Equinoccios
se producía entre las Constelaciones celestes
de Aries y Piscis, el Sol y el Punto Vernal (cuando
el día y la noche tienen la misma duración),
se encontraban en ese lugar.
Fue en esa época cuando se decidió utilizar
a manera de medida para cálculos astrológicos,
los Signos físicos (correspondientes a la división
de la trayectoria del Sol en el Zodíaco). Es
de suponer que los eruditos de aquella época
crearon sus conceptos con referencia al fenómeno
de la Precesión de Equinoccios, probablemente
después de haber analizado cuál de los
dos sistemas en el Zodíaco se considerara el
más efectivo (ver
nota 3).
A raíz de todo lo expuesto, Bruno Huber en una
ponencia presentada en el año 1985 en el Congreso
anual de la Asociación Astrológica Inglesa,
cuestionó acerca del análisis de las Eras.
Según su opinión, al hablar de la próxima
Era de Acuario parecería que nos referimos a
una de las doce épocas (según los doce
Signos divididos en partes iguales de duración).
Esto nos da unos 2200 años aprox, para cada Signo,
aunque exactamente deberían ser 2151 años.
Sin embargo, esto es dudoso por el hecho constatado
de que el tamaño de las Constelaciones (por las
que nuestro Zodíaco parece moverse a una velocidad
constante) es bien distinto.
La diferencia de tamaño entre las Constelaciones
es muy grande, ya que la más pequeña,
Cáncer, tiene tan solo 21° 07', correspondiente
a un período de tránsito de 1514 años.
Por otro lado, el tiempo necesario para que el Punto
Vernal atraviese la Constelación más grande,
representada por Virgo con 56° 01', es de 4017 años.
En cuanto a la Constelación de Piscis, que abarca
52° 12', el tiempo necesario para ser recorrida
es de 3743 años.
El detalle irrelevante de que los astrólogos
no puedan ponerse de acuerdo sobre cuándo va
a empezar, o si ya ha empezado la Era de Acuario, nos
plantea el hecho de si la mayoría de los autores
se equivocaron en sus antiguos cálculos, o bien,
si de manera consciente o inconsciente han querido encajar
la historia a sus propios argumentos, de forma que éstos
coincidieran con unas Eras regulares. Sin embargo, una
cosa sí es cierta. Hay un punto, según
Bruno Huber, que los astrólogos no han definido
del todo bien. Desde Siglos, el Punto Vernal se ha movido
a lo largo de nuestro Zodíaco, y a partir de
ahí se ha deducido la enseñanza de las
Eras. Es un funesto error creer que el Punto Vernal
recorre divisiones de la misma duración de tiempo
de un Signo a otro, ya que la medida del movimiento
Equinoccial, no puede referenciarse por la trayectoria
del Sol a través de la Eclíptica, sino
de las Constelaciones estelares, mucho más alejadas
en el espacio.
Arthur Schult, Margaret Hone y Boris Cristoff han descrito
su enseñanza de las Eras, como muchos otros,
de la siguiente manera: El eje de la Tierra se
inclina debido al movimiento de Precesión, en
las distintas partes del cielo de las Estrellas fijas
y completa una vuelta entera en 25.960 años (el
n. de años varía con el autor), con lo
cual, una doceava parte de ese tiempo, es decir, 2160
años, representa un Mes mundial. Con el movimiento
del eje de la Tierra, el punto de inicio de la Primavera
(Punto Vernal) se desliza de manera Retrógrada
a lo largo de la Eclíptica para permanecer en
cada uno de los Signos Zodiacales de 30°, en un
total de 2160 años. Así el poderoso ritmo
de la Precesión de los Equinoccios del punto
Vernal con el giro del eje de la Tierra sobre el polo
de la Eclíptica, determina el curso de la historia
de la humanidad en la Tierra. Cada uno de los Meses
mundiales de 2160 años corresponde a una gran
época cultural que podemos ver globalmente de
forma histórica (ver
nota 4)
Y de aquí se deduce el error: No puede medirse
el movimiento de un punto que pertenece a un sistema
(Punto Vernal en el Zodíaco) sobre el mismo sistema,
puesto que se mueve con él. Para poder determinar
el movimiento, necesitamos un plano de referencia exterior
al sistema que queramos medir, por ejemplo, el anillo
de Constelaciones o Estrellas fijas en el Sistema Galáctico.
Así es que, existe otro punto de partida que
ilumina las cosas desde una nueva perspectiva: podemos
usar el CG en lugar del Punto Vernal como indicador
y reloj de las Eras Cósmicas. El CG también
se mueve según las mismas leyes que rige el Punto
Vernal en su movimiento a través de las Constelaciones,
solo que en dirección contraria, y su movimiento
puede medirse también en nuestro Zodíaco
terrestre es decir, astrológicamente
con sus divisiones de 30°. No se trata de dos movimientos
distintos, sino del mismo visto desde puntos de referencia
distintos, o desde formas de medición diferentes.
El movimiento del CG nos muestra Eras del mismo tamaño:
la Precesión de los Equinoccios necesita para
completar una vuelta entera, 25.815 años. Llamamos
a este período de tiempo, Año Cósmico,
Año Mundial o Año Platónico. Un
Mes Cósmico correspondería a 2.151 años
y un Día Cósmico, casi a 72 años.
De manera más exacta:
1 Año Cósmico = 360° (Gran ciclo)
25.815,50 años
1 Mes Cósmico = 30° (Era cultural) 2.151,30
años
1 Día Cósmico = 1° (Vida humana) 71,71
años
En la consideración clásica (Era de Piscis),
el Punto Vernal es nuestra referencia y el punto de
partida. Consideramos que ese punto de medida
que es parte de nuestro Zodíaco (0° de Aries)
se desplaza lentamente sobre el trasfondo estelar
de Constelación en Constelación. Pero
debemos ser conscientes que no es solo ese punto del
Zodíaco el que se mueve, sino que es todo el
sistema de los doce Signos el que se desplaza, como
una sólida estructura. Si tomamos como punto
de referencia el CG, la forma de considerarlo se simplifica.
Vemos como un punto muy alejado (a una distancia de
30.000 años luz) transita por el Zodíaco
unido a nuestra Tierra. También en este caso,
no es solo un punto el que se mueve, sino todo el firmamento
visible con sus Constelaciones. En el primer caso tomamos
como medida el punto fijo de nuestro propio sistema
(0° de Aries en el Zodíaco) y observamos
como se mueve de forma Retrógrada a través
del espacio cósmico en nuestro Sistema Solar.
En el segundo, tomamos el punto fijo (CG) en el espacio
exterior de las Constelaciones, y vemos como se mueve
hacia adelante (en sentido directo o cósmico)
por nuestro Zodíaco Solar.
Para obtener períodos de la misma longitud de
tiempo, es decir, 12 x 2.151 años, el Punto Vernal
no es el adecuado, puesto que se mueve por Constelaciones
de distinto tamaño, mientras que el CG muestra
Eras de la misma dimensión, como si fuera un
fiable compás. Desde este punto de vista, en
los siguientes 247 años (justamente una vuelta
completa de Plutón) estaremos todavía
en la Era Galáctica de Sagitario,
después empezará la Era de Capricornio.
El Sistema Galáctico y
el Horóscopo individual
En una serie de artículos publicados en la revista
Astrolog (ver nota
5), Bruno Huber analiza el sistema Galáctico.
El hecho de que en el Horóscopo individual, la
posición del Sol y el Signo del Ascendente correspondan
a un significado de primer orden, es una concepción
común ampliamente difundida entre los astrólogos.
Sin embargo, unos dicen que lo más importante
es el Ascendente mientras que otros tienen preferencia
por corresponderla al Sol. La disyuntiva se produce
alrededor de una cuestión inmaterial. Si bien
ambos elementos tienen que ver con el yo,
su función es fundamentalmente distinta, y la
clarificación de esta cuestión tiene un
significado importante para nuestro tema Galáctico.
En el Horóscopo individual, el Sol representa
al YO como identidad o autoconciencia, mientras
que el Ascendente es un espacio en el que vemos nuestro
yo proyectado. Así pues, el Ascendente
es simplemente un lugar, una área de la vida;
pero el Sol es comparable a un cuerpo vivo, al Ser,
a una Entidad, es algo sustancial, algo medible, irradia
una cualidad: es aquello que somos nosotros mismos.
Y en el Ascendente, en él nos pensamos, en él
nos vemos; es un lugar de proyección, un punto
de referencia en el que no solo nos vemos como queremos
que nos vean, sino que también es la manera cómo
nos mira nuestro entorno.
Analogías
Si nos acercamos al espacio exterior cósmico,
en la dimensión Galáctica, encontramos
una excelente analogía. El CG es la verdadera
esencia, el Ser, el punto central de dirección
o el origen divino del conjunto de sistemas Galácticos
de miles de millones de Estrellas. Podría decirse
que es el Sol Galáctico. En cambio, el Punto
Vernal es el lugar en el que, desde nuestra óptica
terrestre nos vemos como parte del marco cósmico.
En este sentido, es el reflejo formal terrestre del
elevado orden Galáctico, al que podríamos
llamar Ascendente Galáctico.
Así pues, siempre que nos referimos a algo interior
y real, algo central que tiene sustancia, estamos hablando
del Sol y del CG, cuya expresión periférica
terrestre se encuentra en el Ascendente y en el Punto
Vernal. También podría expresarse
aplicando la analogía como la forma aparente
de la fuerza causante, que es siempre visible en el
Signo Ascendente o Punto Vernal. Es la manifestación
exterior que, por supuesto, puede estar cubierta de
todo tipo de ilusiones, ya que en esta superficie de
proyección podemos realizar toda clase de manipulaciones.
En la condición del Ser, tal como la expresan
el Sol y el CG no podemos cambiar nada. Nuestra intervención
no es posible. Es de una absoluta grandeza porque tiene
sustancia propia y no es una apariencia gráfica,
al mismo tiempo que representa un punto fijo en el tiempo
y el espacio. Lo incluye todo en su centro, la continuidad
de movimiento y la regularidad. La irregularidad, lo
variable en su movimiento, el primer plano terrestre,
se refleja en la periferia.
En el Sistema Solar, el Sol es el único cuerpo
que (visto desde la Tierra) siempre realiza los mismos
pasos. Es el elemento móvil más regular
del Sistema Solar, y por este motivo tomamos la trayectoria
del Sol como medida de todos los cálculos astrológicos,
y tanto el calendario como la utilización de
las horas, se determinan con respecto al Sol. De la
misma manera, el CG en su movimiento alrededor del Sistema
Solar, es el elemento cósmico de referencia regular
y fiable.
El comportamiento del Ascendente es análogo
al del Punto Vernal. El Ascendente se mueve con una
velocidad irregular sobre los grados del Zodíaco.
Con respecto al paso de los Signos zodiacales sobre
el Ascendente, sabemos que Piscis y Aries cruzan muy
rápidamente el horizonte tardan aprox,
una hora en nuestra latitud mientras que, por
ejemplo, Virgo y Libra necesitan casi el triple de tiempo
(cerca de tres horas) para situarse por completo sobre
el horizonte.
También el Punto Vernal se mueve a una velocidad
irregular si se toman los límites de las Constelaciones
como criterio de medida. Incluso muestra una mayor irregularidad
en su paso por las Constelaciones con respecto al Ascendente.
En consecuencia, hay períodos más largos
y otros más cortos.
En conclusión podemos deducir que, por un lado
tenemos un elemento de movimiento irregular y variable,
tanto en el Ascendente del Horóscopo individual
como en el Punto Vernal del Horóscopo cósmico,
y por otro, un elemento de movimiento regular, el Sol
en el horóscopo individual, y el CG en el Horóscopo
cósmico. Con ello, observamos una completa
analogía entre el Horóscopo individual
y la situación cósmica.
El Sol y el Signo del Ascendente pertenecen al Horóscopo
individual y como tal son solo características
de la personalidad en cuestión. Así pues,
para comprender los cálculos de tiempo y las
grandes conexiones de la historia en el marco cósmico,
se deben considerar tanto el CG, análogo a la
posición del Sol, como el Punto Vernal, análogo
al Signo del Ascendente.
La historia antigua (Aprox, 11000-4000 a.c.) En esta
época el CG pasaba por Cáncer, Leo y Virgo,
y el PV por Leo, Cáncer y Géminis. A pesar
de que acerca de este período de desarrollo de
la cultura humana sabemos históricamente muy
poco, se la describe como Neolítico. Tras el
paciente repliegue de los glaciares de la última
Era glaciar de las zonas templadas, empieza a manifestarse
una explosión demográfica del Homo Sapiens,
y con ello se produce la necesidad de agrupación
de los Seres humanos en Colonias.
La vida en las cavernas con sus pequeñas comunas
empieza a desarrollarse. Pueblos más grandes
se aseguran sus propios cotos limitados y con el pensamiento
según cotos, los territorios de soberanía
se convierten en el factor más importante para
obtener la seguridad necesaria en aquellos momentos
(Cáncer/Leo). En este período también
tiene lugar la primera domesticación de animales.
Año 8000 a.c. Desde el
punto de vista astrológico, este período
tuvo que ser muy importante puesto que el CG se
encontraba en el límite entre los Signos
de Cáncer y Leo, y el Punto Vernal se situaba
también entre las mismas Constelaciones.
En un Horóscopo personal esto corresponde
a un Sol a 0° de Leo, en la cúspide
de la Casa del Punto Vernal, una destacable
correspondencia entre cualidades de Casa y Signo.
Además también llama la atención
que en esa época, tanto el CG como el
Punto Vernal se movieran durante 600 años
aprox, en el mismo Signo: ¡Doble sentido
del Signo de Leo!
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GRÁFICO 1-A
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Gráficos
El Gráfico n. 1 es una representación
bidimensional de la posición del PV y del CG,
realizado y presentado por Bruno Huber en el Congreso
de la AA Inglesa (1985) utilizando los dos Sistemas
de referencia: Signos y Constelaciones.
Los gráficos n. 2 y 3, utilizando el Voyager
de Carina Software, se han representado espacialmente
el CG y el PV (todos estos gráficos han sido
posibles gracias a la colaboración de Marc Sales).
Notas
(1) Lo que
realmente se observa, es que el punto de la Ecliptica,
en el momento en que cruza el Ecuador celeste, en la
primavera, punto al que llamamos Punto Vernal, ese punto
pues, es el que retrocede cada año unos 50? de
arco sobre el fondo de las constelaciones.
Si coincidiese, en un año en particular, que
una estrella se encontrase en conjunción exacta
en declinación y en longitud al
Punto Vernal, significa que al año siguiente
el Sol (1 año transcurrido, la eclíptica,
el Punto Vernal, son términos asociados al camino
Solar), tardaría 3,33 segundos más (que
1 año) en alcanzar aquella estrella y que aquel
punto, el Punto Vernal, se habría separado en
50? de arco de aquella estrella, en el sentido de que
aún le faltarían 55? de arco (3,33 sg.
en tiempo) en alcanzarla. Por ello decimos que la eclíptica
retrocede (precede, precesión) sobre las constelaciones:
Aries, Piscis, Acuario, etc... A causa de ello sabemos
que 1 grado (medido con el Punto Vernal sobre el cielo
sideral de las constelaciones) retrocede en unos 72
años más o menos.
(2) El
descubrimiento de esta variación es atribuido
al astrónomo griego Hiparco, quien en el año
130 a.C. observó que la estrella Spica (Alpha
Virginis) se encontraba a 2 grados de la posición
mostrada en un mapa por Timocharis unos 150 años
antes. Otras estrellas en áreas cercanas mostraron
desplazamientos similares, pero la causa siguió
siendo desconocida durante muchos siglos.
(3) Según
J.L. White, en el año 2000 a.C., el Sol estaba
en el Equinoccio o Punto Vernal entre las estrellas
de Tauro. Al principio de nuestra Era estaba en la constelación
de Aries y en la actualidad se encuentra en la de Piscis.
Las doce divisiones del paso de la Eclíptica
recibieron los nombres de los grupos de estrellas que
cubrían hace 2000 años y éstos
siguen siendo los nombres de los Signos del Zodiaco.
Las divisiones, empezando desde 0 grados Aries, siguen
llamándose por sus nombres originales, sin tener
en cuenta las constelaciones estelares que ocupan en
cualquier época en particular. Esta confusión
no pudo preveerse antes del descubrimiento de la Precesión.
Es algo fortuito que la estrella Polar se encuentre
muy cerca del círculo de 23° grados alrededor
del polo eclíptico y que, en la actualidad, está
a sólo tres cuartos de grado del polo ecuatorial.
En el año 2100 estará en su punto más
cercano, menos de medio grado, el mero ancho de la Luna.
Más adelante, la siguiente estrella brillante
hacia la que señalará el eje de la Tierra
será Alderamin (Alpha Cephei), en el año
7000 d.C. En el año 14000 d.C. Vega (Alpha Lyrae)
será la estrella polar.
En el año 3000 a.C. la estrella polar era Thuban
(Alpha Draconis), la más cercana de todas las
estrellas brillantes al verdadero polo a lo largo de
un ciclo de cerca de 26.000 años. Estaba a diez
minutos de arco, sólo una sexta parte de un grado.
El pasillo central de la Gran Pirámide de Keops
se construyó de forma que podía verse
esta estrella desde la parte inferior. A los egipcios
les pareció que Thuban brillaría a través
de ese pasillo durante toda la eternidad. Muchos templos
antiguos se orientaron en dirección a la salida
de muchas estrellas que ahora ya no salen en los mismos
puntos del horizonte, y todo ello debido a muchos siglos
de Precesión. El total de la desviación
permite calcular la fecha de construcción. Los
templos construidos como culto al Sol no se han visto
afectados de este modo, puesto que es el mismo Sol el
que determina los puntos cardinales de referencia. En
cualquier época de la historia, el Sol se halla
directo hacia el Norte cada día a mediodía,
sale por el Este y se pone por el Oeste en los equinoccios.
En el Solsticio de Verano, el Sol sale ahora, por ejemplo,
en Stonehenge por el mismo lugar por el que salía
cuando se colocaron las piedras por primera vez, o al
menos muy cerca. Hay una diferencia muy pequeña
debido al hecho de que la oblicuidad de la Eclíptica,
el ángulo que la Eclíptica hace con el
Ecuador, varía muy lentamente entre 22 y 24 °
grados en un período de alrededor de 50.000 años
para una oscilación completa.
Sin embargo, el tema es muy distinto con las estrellas.
Algunas de las que eran visibles desde Stonehenge en
el año 3000 a.C. ahora ya no salen por encima
de nuestro horizonte. Por aquel entonces, Betelgeuse
(Alpha Orionis) salía por un punto cercano a
los 12 grados al sur del Este, pero ahora sale a unos
10 grados al norte del Este. Los primeros astrónomos
medían la longitud del año mediante el
gnomon, determinando las horas de los Solsticios y Equinoccios
con las longitudes extrema y media de las sombras que
formaba. (El gnomon era un instrumento primitivo para
determinar la hora que luego se desarrolló en
un reloj de Sol). El año también se medía
con la posición del Sol con respecto a las estrellas
al salir y al ponerse a la salida del Sol y al ocaso.
El primer método da un año tropical de
365 días, 5 horas, 48 minutos y 46 segundos.
El segundo método de las estrellas da un año
sideral de 365 días, 6 horas, 9 minutos y 9 segundos,
que es 20 minutos y 23 segundos más largo como
resultado de la Precesión. Al contar los años
de 365 días, con un día adicional cada
cuatro años (desde los tiempos de Julio César),
los astrónomos vieron que, con el paso de los
siglos, el Sol alcanzaba el Ecuador antes del 21 de
marzo, y en 1582 el Papa Gregorio XIII reformó
el Calendario eliminando diez días.
(4) Nicholas
Campion en su libro The Great Year (1994,
Arkana Penguin books), en el apéndice 4, pág.
517 The Beginning of the Geat Year comenta
las diversas tradiciones numéricas relacionadas
con el ciclo precesional.
(5) Revista
Astrolog nº 42-44 (Febrero-Junio 1988). Para más
información sobre la revista suiza Astrolog (idioma
alemán), dirigirse a Louise Huber, Obertilistrasse
4, CH-8134 Adliswil, Zurich, Suiza.
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