Astro-Campus

Autor:
Rosa Solé

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EL CENTRO GALÁCTICO Y LAS ERAS PLANETARIAS (I)

 

El Centro Galáctico y el Punto Vernal
Astronómicamente, el Centro Galáctico (CG) cuyo centro se encuentra en nuestra Galaxia, es conocido desde hace tiempo y a través de muchas observaciones. Todos hemos visto la Vía Láctea en el cielo nocturno como una franja suavemente brillante, parecido a una neblina. El punto exacto del CG no puede verse porque frente a esa zona se encuentran nubes oscuras, ya que se trata de grandes masas de polvo que nos obstruyen la visión directa del centro de la Galaxia.

Durante mucho tiempo fue un problema hallar dónde se encontraba exactamente el CG. Sólo en la actualidad y con la ayuda de medidas gravitacionales y radiotelescopios gigantescos, se ha conseguido medir su posición con una exactitud de segundos de arco. Hoy en día se localiza con toda exactitud en las cartas astronómicas. En nuestro Zodíaco Astrológico, se sitúa a 26° 14' del Signo de Sagitario. Sin embargo, el CG físicamente hablando y tal como se ve en el firmamento, se encuentra en la zona fronteriza entre las dos Constelaciones de Escorpio y Sagitario.

Como se sabe, el Punto Vernal, PV, (0° Aries de nuestro Zodíaco), en el transcurso del tiempo se desplaza visiblemente hacia atrás con respecto a las Constelaciones estelares del mismo nombre, reconocibles en el cielo. De ello deducimos la próxima entrada de la nueva Era de Acuario. Recordemos que la Precesión de los Equinoccios tiene el siguiente origen: el Ecuador de la Tierra se encuentra a medio camino entre los Polos Norte y Sur, y el Ecuador Celeste es simplemente la proyección de este círculo en la Esfera Celeste, del mismo modo que los Polos Celestes son extensiones del Eje de la Tierra. Si la Tierra estuviera en posición vertical, el Sol parecería moverse alrededor de este círculo una vez al año y la Eclíptica (el camino del Sol) y el Ecuador coincidirían y serían la misma cosa. Los días y las noches serían siempre iguales y no habría estaciones. En cualquier parte del Ecuador, el Sol se encontraría directamente por encima de nuestra cabeza cada día a mediodía.

Puesto que el Eje de la Tierra está inclinado en 23° grados, el Sol en el Ecuador pasa por encima de la cabeza sólo dos veces al año: en el Equinoccio Vernal — aproximadamente el 21 de marzo— y en el Equinoccio Otoñal — aproximadamente el 23 de septiembre. Sólo en estas fechas los días y las noches son iguales en todo el mundo, ya que entonces el Sol se encuentra “en línea” con el Ecuador terrestre. En el Solsticio de verano, el 21 de junio, el Sol se halla a 23° al Norte del Ecuador y, en el Solsticio de invierno, el 22 de diciembre, se halla a 23° al Sur del Ecuador. Por ello, la Eclíptica es un círculo con una inclinación de 23 grados con respecto al Ecuador y el Zodiaco se mide hacia el Este a partir del punto de intersección de la Eclíptica con el Ecuador en el Equinoccio Vernal. Las estrellas de la Esfera Celeste proporcionan los conocimientos sobre los que se basan estas líneas de referencia (coordenadas).

En la actualidad, la Eclíptica casi pasa por la estrella Regulus (Alpha Leonis) y el Ecuador por Mintaka (Delta Orionis), la estrella más importante del Cinturón de Orión. Haciendo referencia a los conocimientos que se tienen de las estrellas, se observa que el Sol cruza el Ecuador en primavera 3,33 segundos (ver nota 1) más temprano cada año, además de hacerlo a 50 segundos de arco más hacia el Oeste a lo largo de la Eclíptica. Esta variación de los puntos del Equinoccio (ya que, evidentemente, esto también es aplicable al Equinoccio de Otoño) se conoce como la Precesión de los Equinoccios, el Punto Vernal (PV) se refiere al Equinoccio de Primavera (ver nota 2).

Movimiento del CG y del PV
El CG también se mueve, pero desplazándose hacia adelante en el Zodíaco Solar, y en nuestros días se sitúa a finales del Signo de Sagitario. Al formar parte del espacio cósmico exterior (Constelaciones o Estrellas fijas), el CG para el observador, permanece siempre en el mismo punto visible, entre las Constelaciones de Escorpio y Sagitario. Se localiza en un punto que, traducido al sistema de Casas astrológico, podemos describirlo como la Cúspide de la Casa IX.

Este sería el primer punto de referencia para una interpretación astrológica: tanto en el Zodíaco como en el sistema de Casas, la Casa IX es el ámbito en el que encontramos el pensamiento filosófico y religioso. Así pues, el CG — bien entendido en el marco cósmico — representa un acceso a elevadas dimensiones de conocimiento y a una suprapersonalidad (dimensión transpersonal).

Hace aproximadamente poco menos de 2000 años (año 84 d.C.) la posición del CG, es decir, el punto de separación entre las Constelaciones de Escorpio y Sagitario coincidía con el correspondiente punto de nuestro Zodíaco Solar a 0° de Sagitario. Entretanto, el CG ha avanzado por el Signo de Sagitario y ha alcanzado los 26°, por lo cual faltan apenas 245 años para que el CG entre en el Signo de Capricornio. Al mismo tiempo, el Punto Vernal (PV) se encontraba en la frontera entre Aries y Piscis, ya que en el año 67 a.C. había pasado por 0° de Aries. Correspondientemente, el PV, en su movimiento Retrógado a través de la Constelación de Piscis, ha retrocedido hasta encontrarse situado cerca de la Constelación de Acuario. En el año 2079 habrá alcanzado su frontera.

Dentro del marco temporal de una Era, esto no representa una diferencia importante y puede considerarse como el mismo tiempo. Probablemente por eso también el momento del nacimiento de Cristo que se encuentra entre estos dos puntos temporales, se convirtió en un destacable punto de referencia, junto al inicio de una nueva Era hacia el desarrollo de la humanidad.

Un interesante punto adicional a todo ello es que, durante el solapamiento de Aries y Piscis, el CG se encontraba en Escorpio, es decir, se trata de una combinación bien distinta a la del actual solapamiento entre Piscis y Acuario. En este momento, el CG se sitúa a finales de Sagitario hasta que, dentro de 245 años aprox. cambie a la Constelación de Capricornio. De manera que la superposición y la mezcla de las dos cualidades, Piscis y Acuario, que ahora el PV está ocasionando, y lo seguirá haciendo durante 1300 años, debe emparejarse, en primer lugar con Sagitario y después con Capricornio.

Con Sagitario, Capricornio (para el CG) y Acuario (para el PV), hemos alcanzado los tres Signos superiores del Zodíaco, los Signos de la individualidad, y con ello la conciencia del Ser Humano como un ser libre, considerado en cualidad de individuo. Este conocimiento empuja más en primer plano ahora que entonces, puesto que cuando el CG estaba en Escorpio, con Marte como Regente tradicional, en el mejor de los casos, solo imponía la personalidad guerrera.

GRÁFICO 1
Las Eras Planetarias

En la consideración astrológica de las Eras, desde siempre solo se había trabajado con y desde la única y amplia conocida forma de medición: se observaba el movimiento del Punto Vernal. Ya henos comentado en la introducción al Punto Vernal que esta Precesión de Equinoccios es provocada por el movimiento de péndulo que realiza la Tierra al girar sobre su propio eje. De esta forma se origina el fenómeno de desplazamiento del firmamento visible con respecto al Zodíaco, fijo con respecto a la Tierra, y marcado por el curso anual del Sol. Este desplazamiento es muy lento: en 72 años, aproximadamente, solo avanza un grado. Por este motivo es comprensible que los “Astro-logo-nomen” de la antigüedad lo desconocieran.
 

En el año 400 a.c., momento en que la Astrología realizó el primer Horóscopo “personal”, se tuvo conocimiento acerca de este movimiento celeste y se realizaron cálculos con una relativa exactitud.

Por aquel entonces, el Punto Vernal (0° de Aries) se hallaba en la Estrella Hamal, es decir, al principio de la Constelación de Aries en la banda Zodiacal de las Constelaciones estelares fijas. Esto significa que, en el momento en que la Precesión de Equinoccios se producía entre las Constelaciones celestes de Aries y Piscis, el Sol y el Punto Vernal (cuando el día y la noche tienen la misma duración), se encontraban en ese lugar.

Fue en esa época cuando se decidió utilizar a manera de medida para cálculos astrológicos, los Signos físicos (correspondientes a la división de la trayectoria del Sol en el Zodíaco). Es de suponer que los eruditos de aquella época crearon sus conceptos con referencia al fenómeno de la Precesión de Equinoccios, probablemente después de haber analizado cuál de los dos sistemas en el Zodíaco se considerara el más efectivo (ver nota 3).

A raíz de todo lo expuesto, Bruno Huber en una ponencia presentada en el año 1985 en el Congreso anual de la Asociación Astrológica Inglesa, cuestionó acerca del análisis de las Eras. Según su opinión, al hablar de la próxima Era de Acuario parecería que nos referimos a una de las doce épocas (según los doce Signos divididos en partes iguales de duración). Esto nos da unos 2200 años aprox, para cada Signo, aunque exactamente deberían ser 2151 años. Sin embargo, esto es dudoso por el hecho constatado de que el tamaño de las Constelaciones (por las que nuestro Zodíaco parece moverse a una velocidad constante) es bien distinto.

La diferencia de tamaño entre las Constelaciones es muy grande, ya que la más pequeña, Cáncer, tiene tan solo 21° 07', correspondiente a un período de tránsito de 1514 años. Por otro lado, el tiempo necesario para que el Punto Vernal atraviese la Constelación más grande, representada por Virgo con 56° 01', es de 4017 años. En cuanto a la Constelación de Piscis, que abarca 52° 12', el tiempo necesario para ser recorrida es de 3743 años.

El detalle irrelevante de que los astrólogos no puedan ponerse de acuerdo sobre cuándo va a empezar, o si ya ha empezado la Era de Acuario, nos plantea el hecho de si la mayoría de los autores se equivocaron en sus antiguos cálculos, o bien, si de manera consciente o inconsciente han querido encajar la historia a sus propios argumentos, de forma que éstos coincidieran con unas Eras regulares. Sin embargo, una cosa sí es cierta. Hay un punto, según Bruno Huber, que los astrólogos no han definido del todo bien. Desde Siglos, el Punto Vernal se ha movido a lo largo de nuestro Zodíaco, y a partir de ahí se ha deducido la enseñanza de las Eras. Es un funesto error creer que el Punto Vernal recorre divisiones de la misma duración de tiempo de un Signo a otro, ya que la medida del movimiento Equinoccial, no puede referenciarse por la trayectoria del Sol a través de la Eclíptica, sino de las Constelaciones estelares, mucho más alejadas en el espacio.

Arthur Schult, Margaret Hone y Boris Cristoff han descrito su enseñanza de las Eras, como muchos otros, de la siguiente manera: “El eje de la Tierra se inclina debido al movimiento de Precesión, en las distintas partes del cielo de las Estrellas fijas y completa una vuelta entera en 25.960 años (el n. de años varía con el autor), con lo cual, una doceava parte de ese tiempo, es decir, 2160 años, representa un Mes mundial. Con el movimiento del eje de la Tierra, el punto de inicio de la Primavera (Punto Vernal) se desliza de manera Retrógrada a lo largo de la Eclíptica para permanecer en cada uno de los Signos Zodiacales de 30°, en un total de 2160 años. Así el poderoso ritmo de la Precesión de los Equinoccios del punto Vernal con el giro del eje de la Tierra sobre el polo de la Eclíptica, determina el curso de la historia de la humanidad en la Tierra. Cada uno de los Meses mundiales de 2160 años corresponde a una gran época cultural que podemos ver globalmente de forma histórica” (ver nota 4)

Y de aquí se deduce el error: No puede medirse el movimiento de un punto que pertenece a un sistema (Punto Vernal en el Zodíaco) sobre el mismo sistema, puesto que se mueve con él. Para poder determinar el movimiento, necesitamos un plano de referencia exterior al sistema que queramos medir, por ejemplo, el anillo de Constelaciones o Estrellas fijas en el Sistema Galáctico. Así es que, existe otro punto de partida que ilumina las cosas desde una nueva perspectiva: podemos usar el CG en lugar del Punto Vernal como indicador y reloj de las Eras Cósmicas. El CG también se mueve según las mismas leyes que rige el Punto Vernal en su movimiento a través de las Constelaciones, solo que en dirección contraria, y su movimiento puede medirse también en nuestro Zodíaco terrestre — es decir, astrológicamente — con sus divisiones de 30°. No se trata de dos movimientos distintos, sino del mismo visto desde puntos de referencia distintos, o desde formas de medición diferentes. El movimiento del CG nos muestra Eras del mismo tamaño: la Precesión de los Equinoccios necesita para completar una vuelta entera, 25.815 años. Llamamos a este período de tiempo, Año Cósmico, Año Mundial o Año Platónico. Un Mes Cósmico correspondería a 2.151 años y un Día Cósmico, casi a 72 años. De manera más exacta:

1 Año Cósmico = 360° (Gran ciclo) 25.815,50 años
1 Mes Cósmico = 30° (Era cultural) 2.151,30 años
1 Día Cósmico = 1° (Vida humana) 71,71 años
En la consideración clásica (Era de Piscis), el Punto Vernal es nuestra referencia y el punto de partida. Consideramos que ese punto de medida — que es parte de nuestro Zodíaco (0° de Aries) — se desplaza lentamente sobre el trasfondo estelar de Constelación en Constelación. Pero debemos ser conscientes que no es solo ese punto del Zodíaco el que se mueve, sino que es todo el sistema de los doce Signos el que se desplaza, como una sólida estructura. Si tomamos como punto de referencia el CG, la forma de considerarlo se simplifica. Vemos como un punto muy alejado (a una distancia de 30.000 años luz) transita por el Zodíaco unido a nuestra Tierra. También en este caso, no es solo un punto el que se mueve, sino todo el firmamento visible con sus Constelaciones. En el primer caso tomamos como medida el punto fijo de nuestro propio sistema (0° de Aries en el Zodíaco) y observamos como se mueve de forma Retrógrada a través del espacio cósmico en nuestro Sistema Solar. En el segundo, tomamos el punto fijo (CG) en el espacio exterior de las Constelaciones, y vemos como se mueve hacia adelante (en sentido directo o cósmico) por nuestro Zodíaco Solar.

Para obtener períodos de la misma longitud de tiempo, es decir, 12 x 2.151 años, el Punto Vernal no es el adecuado, puesto que se mueve por Constelaciones de distinto tamaño, mientras que el CG muestra Eras de la misma dimensión, como si fuera un fiable compás. Desde este punto de vista, en los siguientes 247 años (justamente una vuelta completa de Plutón) estaremos todavía en la “Era Galáctica” de Sagitario, después empezará la Era de Capricornio.

El Sistema Galáctico y el Horóscopo individual
En una serie de artículos publicados en la revista Astrolog (ver nota 5), Bruno Huber analiza el sistema Galáctico. El hecho de que en el Horóscopo individual, la posición del Sol y el Signo del Ascendente correspondan a un significado de primer orden, es una concepción común ampliamente difundida entre los astrólogos. Sin embargo, unos dicen que lo más importante es el Ascendente mientras que otros tienen preferencia por corresponderla al Sol. La disyuntiva se produce alrededor de una cuestión inmaterial. Si bien ambos elementos tienen que ver con el “yo”, su función es fundamentalmente distinta, y la clarificación de esta cuestión tiene un significado importante para nuestro tema Galáctico.

En el Horóscopo individual, el Sol representa al “YO” como identidad o autoconciencia, mientras que el Ascendente es un espacio en el que vemos nuestro “yo proyectado”. Así pues, el Ascendente es simplemente un lugar, una área de la vida; pero el Sol es comparable a un cuerpo vivo, al Ser, a una Entidad, es algo sustancial, algo medible, irradia una cualidad: es aquello que somos nosotros mismos. Y en el Ascendente, en él nos pensamos, en él nos vemos; es un lugar de proyección, un punto de referencia en el que no solo nos vemos como queremos que nos vean, sino que también es la manera cómo nos mira nuestro entorno.

Analogías
Si nos acercamos al espacio exterior cósmico, en la dimensión Galáctica, encontramos una excelente analogía. El CG es la verdadera esencia, el Ser, el punto central de dirección o el origen divino del conjunto de sistemas Galácticos de miles de millones de Estrellas. Podría decirse que es el Sol Galáctico. En cambio, el Punto Vernal es el lugar en el que, desde nuestra óptica terrestre nos vemos como parte del marco cósmico. En este sentido, es el reflejo formal terrestre del elevado orden Galáctico, al que podríamos llamar Ascendente Galáctico.

Así pues, siempre que nos referimos a algo interior y real, algo central que tiene sustancia, estamos hablando del Sol y del CG, cuya expresión periférica terrestre se encuentra en el Ascendente y en el Punto Vernal. También podría expresarse — aplicando la analogía — como la forma aparente de la fuerza causante, que es siempre visible en el Signo Ascendente o Punto Vernal. Es la manifestación exterior que, por supuesto, puede estar cubierta de todo tipo de ilusiones, ya que en esta superficie de proyección podemos realizar toda clase de manipulaciones.

En la condición del Ser, tal como la expresan el Sol y el CG no podemos cambiar nada. Nuestra intervención no es posible. Es de una absoluta grandeza porque tiene sustancia propia y no es una apariencia gráfica, al mismo tiempo que representa un punto fijo en el tiempo y el espacio. Lo incluye todo en su centro, la continuidad de movimiento y la regularidad. La irregularidad, lo variable en su movimiento, el primer plano terrestre, se refleja en la periferia.

En el Sistema Solar, el Sol es el único cuerpo que (visto desde la Tierra) siempre realiza los mismos pasos. Es el elemento móvil más regular del Sistema Solar, y por este motivo tomamos la trayectoria del Sol como medida de todos los cálculos astrológicos, y tanto el calendario como la utilización de las horas, se determinan con respecto al Sol. De la misma manera, el CG en su movimiento alrededor del Sistema Solar, es el elemento cósmico de referencia regular y fiable.

El comportamiento del Ascendente es análogo al del Punto Vernal. El Ascendente se mueve con una velocidad irregular sobre los grados del Zodíaco. Con respecto al paso de los Signos zodiacales sobre el Ascendente, sabemos que Piscis y Aries cruzan muy rápidamente el horizonte — tardan aprox, una hora en nuestra latitud — mientras que, por ejemplo, Virgo y Libra necesitan casi el triple de tiempo (cerca de tres horas) para situarse por completo sobre el horizonte.

También el Punto Vernal se mueve a una velocidad irregular si se toman los límites de las Constelaciones como criterio de medida. Incluso muestra una mayor irregularidad en su paso por las Constelaciones con respecto al Ascendente. En consecuencia, hay períodos más largos y otros más cortos.

En conclusión podemos deducir que, por un lado tenemos un elemento de movimiento irregular y variable, tanto en el Ascendente del Horóscopo individual como en el Punto Vernal del “Horóscopo cósmico”, y por otro, un elemento de movimiento regular, el Sol en el horóscopo individual, y el CG en el “Horóscopo cósmico”. Con ello, observamos una completa analogía entre el Horóscopo individual y la situación cósmica.

El Sol y el Signo del Ascendente pertenecen al Horóscopo individual y como tal son solo características de la personalidad en cuestión. Así pues, para comprender los cálculos de tiempo y las grandes conexiones de la historia en el marco cósmico, se deben considerar tanto el CG, análogo a la posición del Sol, como el Punto Vernal, análogo al Signo del Ascendente.

La historia antigua (Aprox, 11000-4000 a.c.) En esta época el CG pasaba por Cáncer, Leo y Virgo, y el PV por Leo, Cáncer y Géminis. A pesar de que acerca de este período de desarrollo de la cultura humana sabemos históricamente muy poco, se la describe como Neolítico. Tras el paciente repliegue de los glaciares de la última Era glaciar de las zonas templadas, empieza a manifestarse una explosión demográfica del Homo Sapiens, y con ello se produce la necesidad de agrupación de los Seres humanos en Colonias.

La vida en las cavernas con sus pequeñas comunas empieza a desarrollarse. Pueblos más grandes se aseguran sus propios cotos limitados y con el “pensamiento según cotos”, los territorios de soberanía se convierten en el factor más importante para obtener la seguridad necesaria en aquellos momentos (Cáncer/Leo). En este período también tiene lugar la primera domesticación de animales.

Año 8000 a.c. Desde el punto de vista astrológico, este período tuvo que ser muy importante puesto que el CG se encontraba en el límite entre los Signos de Cáncer y Leo, y el Punto Vernal se situaba también entre las mismas Constelaciones.

En un Horóscopo personal esto corresponde a un Sol a 0° de Leo, en la cúspide de la Casa del Punto Vernal, una destacable correspondencia entre cualidades de Casa y Signo. Además también llama la atención que en esa época, tanto el CG como el Punto Vernal se movieran durante 600 años aprox, en el mismo Signo: ¡Doble sentido del Signo de Leo!

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GRÁFICO 1-A

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Gráficos
El Gráfico n. 1 es una representación bidimensional de la posición del PV y del CG, realizado y presentado por Bruno Huber en el Congreso de la AA Inglesa (1985) utilizando los dos Sistemas de referencia: Signos y Constelaciones.

Los gráficos n. 2 y 3, utilizando el Voyager de Carina Software, se han representado espacialmente el CG y el PV (todos estos gráficos han sido posibles gracias a la colaboración de Marc Sales).

Notas
(1) Lo que realmente se observa, es que el punto de la Ecliptica, en el momento en que cruza el Ecuador celeste, en la primavera, punto al que llamamos Punto Vernal, ese punto pues, es el que retrocede cada año unos 50? de arco sobre el fondo de las constelaciones.

Si coincidiese, en un año en particular, que una estrella se encontrase en conjunción exacta — en declinación y en longitud — al Punto Vernal, significa que al año siguiente el Sol (1 año transcurrido, la eclíptica, el Punto Vernal, son términos asociados al camino Solar), tardaría 3,33 segundos más (que 1 año) en alcanzar aquella estrella y que aquel punto, el Punto Vernal, se habría separado en 50? de arco de aquella estrella, en el sentido de que aún le faltarían 55? de arco (3,33 sg. en tiempo) en alcanzarla. Por ello decimos que la eclíptica retrocede (precede, precesión) sobre las constelaciones: Aries, Piscis, Acuario, etc... A causa de ello sabemos que 1 grado (medido con el Punto Vernal sobre el cielo sideral de las constelaciones) retrocede en unos 72 años más o menos.

(2) El descubrimiento de esta variación es atribuido al astrónomo griego Hiparco, quien en el año 130 a.C. observó que la estrella Spica (Alpha Virginis) se encontraba a 2 grados de la posición mostrada en un mapa por Timocharis unos 150 años antes. Otras estrellas en áreas cercanas mostraron desplazamientos similares, pero la causa siguió siendo desconocida durante muchos siglos.

(3) Según J.L. White, en el año 2000 a.C., el Sol estaba en el Equinoccio o Punto Vernal entre las estrellas de Tauro. Al principio de nuestra Era estaba en la constelación de Aries y en la actualidad se encuentra en la de Piscis. Las doce divisiones del paso de la Eclíptica recibieron los nombres de los grupos de estrellas que cubrían hace 2000 años y éstos siguen siendo los nombres de los Signos del Zodiaco. Las divisiones, empezando desde 0 grados Aries, siguen llamándose por sus nombres originales, sin tener en cuenta las constelaciones estelares que ocupan en cualquier época en particular. Esta confusión no pudo preveerse antes del descubrimiento de la Precesión. Es algo fortuito que la estrella Polar se encuentre muy cerca del círculo de 23° grados alrededor del polo eclíptico y que, en la actualidad, está a sólo tres cuartos de grado del polo ecuatorial. En el año 2100 estará en su punto más cercano, menos de medio grado, el mero ancho de la Luna. Más adelante, la siguiente estrella brillante hacia la que señalará el eje de la Tierra será Alderamin (Alpha Cephei), en el año 7000 d.C. En el año 14000 d.C. Vega (Alpha Lyrae) será la estrella polar.

En el año 3000 a.C. la estrella polar era Thuban (Alpha Draconis), la más cercana de todas las estrellas brillantes al verdadero polo a lo largo de un ciclo de cerca de 26.000 años. Estaba a diez minutos de arco, sólo una sexta parte de un grado. El pasillo central de la Gran Pirámide de Keops se construyó de forma que podía verse esta estrella desde la parte inferior. A los egipcios les pareció que Thuban brillaría a través de ese pasillo durante toda la eternidad. Muchos templos antiguos se orientaron en dirección a la salida de muchas estrellas que ahora ya no salen en los mismos puntos del horizonte, y todo ello debido a muchos siglos de Precesión. El total de la desviación permite calcular la fecha de construcción. Los templos construidos como culto al Sol no se han visto afectados de este modo, puesto que es el mismo Sol el que determina los puntos cardinales de referencia. En cualquier época de la historia, el Sol se halla directo hacia el Norte cada día a mediodía, sale por el Este y se pone por el Oeste en los equinoccios. En el Solsticio de Verano, el Sol sale ahora, por ejemplo, en Stonehenge por el mismo lugar por el que salía cuando se colocaron las piedras por primera vez, o al menos muy cerca. Hay una diferencia muy pequeña debido al hecho de que la oblicuidad de la Eclíptica, el ángulo que la Eclíptica hace con el Ecuador, varía muy lentamente entre 22 y 24 ° grados en un período de alrededor de 50.000 años para una oscilación completa.

Sin embargo, el tema es muy distinto con las estrellas. Algunas de las que eran visibles desde Stonehenge en el año 3000 a.C. ahora ya no salen por encima de nuestro horizonte. Por aquel entonces, Betelgeuse (Alpha Orionis) salía por un punto cercano a los 12 grados al sur del Este, pero ahora sale a unos 10 grados al norte del Este. Los primeros astrónomos medían la longitud del año mediante el gnomon, determinando las horas de los Solsticios y Equinoccios con las longitudes extrema y media de las sombras que formaba. (El gnomon era un instrumento primitivo para determinar la hora que luego se desarrolló en un reloj de Sol). El año también se medía con la posición del Sol con respecto a las estrellas al salir y al ponerse a la salida del Sol y al ocaso. El primer método da un año tropical de 365 días, 5 horas, 48 minutos y 46 segundos. El segundo método de las estrellas da un año sideral de 365 días, 6 horas, 9 minutos y 9 segundos, que es 20 minutos y 23 segundos más largo como resultado de la Precesión. Al contar los años de 365 días, con un día adicional cada cuatro años (desde los tiempos de Julio César), los astrónomos vieron que, con el paso de los siglos, el Sol alcanzaba el Ecuador antes del 21 de marzo, y en 1582 el Papa Gregorio XIII reformó el Calendario eliminando diez días.

(4) Nicholas Campion en su libro “The Great Year” (1994, Arkana Penguin books), en el apéndice 4, pág. 517 “The Beginning of the Geat Year” comenta las diversas tradiciones numéricas relacionadas con el ciclo precesional.

(5) Revista Astrolog nº 42-44 (Febrero-Junio 1988). Para más información sobre la revista suiza Astrolog (idioma alemán), dirigirse a Louise Huber, Obertilistrasse 4, CH-8134 Adliswil, Zurich, Suiza.

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