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LEYES HERMÉTICAS, CUALIDADES PRIMITIVAS Y LOS CUATRO ELEMENTOS (y II)

 

6- LOS CUATRO ELEMENTOS
Es solo a partir del cuadro anterior (cuyo análisis y reflexión minuciosos recomendamos) es que cabe dar el paso siguiente, definiendo a los Cuatro Elementos. Para ello, sin embargo, debemos hacer algunas consideraciones preliminares que consideramos de gran importancia. Para ello necesitamos referirnos nuevamente a esa obra invalorable que es “EL KYBALION”. Todos los progresos pasados, presentes y futuros de nuestra disciplina se hallan en germen en sus páginas para quien sepa ver. Allí se lee el aforismo hermético “Todo tiene padre y madre en el Universo” (el cual equivale al ex-nihilo nihil o “Nada proviene de la nada” de Lucrecio). Precisamente de esto se tratará aquí al subrayar que en toda generación deben interactuar un principio activo-masculino-positivo y otro que es pasivo-femenino-negativo. El principio masculino es dinámico-activo y el femenino plástico-receptivo, empleando estos términos como siempre en un sentido analógico y no literalmente. El Principio Masculino se designa como CÁLIDO y el femenino como HÚMEDO. Pero en el Cosmos todo Principio activo tiene su contrario y así surgen las dos restantes Cualidades Primitivas: FRÍGIDO (como opuesto a CÁLIDO) y SECO (como opuesto a HÚMEDO). Esto es una consecuencia de la LEY DE POLARIDAD, ya mencionada. Resultan así dos pares de opuestos CÁLIDO-FRÍGIDO y HÚMEDO-SECO. La primera de estas oposiciones es considerada como MASCULINO-ACTIVA en función de su energía predominante y la segunda, HÚMEDO-SECO, como FEMENINO-PASIVA.

 

Al respecto de lo anterior debe evitarse cuidadosamente caer en un maniqueísmo absurdo, sosteniendo que de un extremo o polo se pasa al opuesto sin gradaciones intermedias. Esto evidentemente no es así (como la experiencia cotidiana demuestra) y para pasar de un extremo al otro nos tropezamos con infinitos matices y variantes intermedias. Por ello será burdo pretender que en determinados individuos se presenten todas las cualidades de un determinado Principio o Elemento tales como aquí se exponen. No hay, lo subrayamos, ejemplares puros. Esto también previene contra el uso de recetas mecánicas de interpretación que solo conducen al error y al ridículo. La vida es incomparablemente más rica y variada que tales aforismos tontos y rígidos.

 

De los cuatro Principios o Cualidades así resultantes, ninguno se puede manifestar en forma aislada o pura sin mezcla de los otros y lo mismo se puede afirmar sin vacilar de los Cuatro Elementos que trataremos acto seguido.

 

Las Cualidades Primitivas se combinan entre ellas para formar los CUATRO ELEMENTOS, que es lo que estudiaremos acto seguido. En estas combinaciones ninguna de las cuatro Cualidades Primitivas puede combinarse con su opuesta pues de ello resultaría anulación y/o equilibrio recíprocos. Por lo que solo quedan cuatro combinaciones posibles. Por supuesto, queda bien entendido que la palabra Elemento no tiene aquí por cierto el significado químico usual (como substancia simple) sino que con este vocablo se alude a estados del ser o modos de existir a nivel filosófico, compuestos a partir de las Cualidades Primitivas, y que se traducen y manifiestan en cualidades y actitudes características en distintos ordenes de la existencia (de manera en todo similar a lo que ocurría con las Cualidades Primitivas). De modo que cualquier interpretación literal o meramente física queda por completo excluida: todo sentido es aquí exclusivamente analógico-simbólico. El FUEGO no es aquí fuego ordinario sino un modo de ser. Lo mismo ocurre exactamente con los otros elementos Aire, Agua y Tierra los que no significan en modo alguno un gas, un líquido ni la sustancia sólida que cada día pisamos. Como bien señala Boris Pâque la preocupación esencial de los antiguos hermetistas y alquimistas era la transmutación la que referían a los elementos. Pero en realidad tal transmutación se refería en forma velada a los seres humanos exclusivamente como proceso profundo de cambio interior y elevación espiritual de la existencia. He aquí una clave verdaderamente valiosa para seguir adelante los que puedan hacerlo. La palabra transmutación (como señalaba muy explícitamente el Prof. Reichelt) tiene en esto un significado distinto al de transformación, ya que esta última solo alude a un cambio exterior y superficial que no llega a lo profundo, a la esencia.

 

Veamos como se generan los Cuatro Elementos (Fuego, Aire, Agua y Tierra) por combinación de las Cualidades Primitivas dos a dos.

-

 

ELEMENTOS ACTIVO-MASCULINO-POSITIVOS

CALIDO+SECO -- FUEGO (predomina CÁLIDO)

CÁLIDO+HÚMEDO -- AIRE (predomina HÚMEDO)

El Elemento FUEGO se genera por la combinación de la predominante Cualidad Cálido con Seco. AIRE surge como combinación de la predominante Cualidad Húmedo con Cálido. En la misma forma se interpretan los dos restantes casos. Según Henri Gouchon (en su “Dictionnaire Astrologique”) la combinación en los Elementos de las Cualidades Primitivas se produce siempre en proporción 5 a 4 pero esta afirmación resulta ciertamente muy discutible. Todo indicaría proporciones que varían no solo para cada elemento sino además en cada caso.

 

ELEMENTOS PASIVO-FEMENINO-POSITIVOS

FRÍGIDO+HÚMEDO -- AGUA (predomina FRÍGIDO)

FRÍGIDO+SECO -- TIERRA (predomina SECO)

 

En el Elemento FUEGO predomina la potencia expansiva, penetrante, activante, iluminante. En el Elemento TIERRA predomina la potencia de coherencia, adhesiva y centrípeta que materializa la solidez.

 

El hecho que la Cualidad HÚMEDO predomine en el Elemento AIRE y no en el Elemento AGUA nos dice a las claras que aquí también estas denominaciones deben ser entendidas de manera analógica y no literalmente. Las antiguas enseñanzas herméticas precisamente definían lo HÚMEDO como “lo que no posee límites en sí mismo”, lo que se aplica y corresponde mucho más ajustadamente a nuestra noción física de “fluidez” que a nuestra noción de “humedad”. El AIRE es eminentemente fluido y elástico (HÚMEDO) y expansivo (CÁLIDO): corresponde bien y representa a la combinación de esas dos Cualidades Primitivas. El AGUA (como substancia) tiene menor fluidez (o mayor viscosidad) que el aire: así vemos que al elemento AGUA le corresponde como Cualidad Primitiva dominante lo FRÍGIDO. En el Elemento AGUA corresponde destacar la potencia de disolución, de desintegración, de absorción y sobre todo de receptividad de lo que le llega.

 

A partir de lo anterior podemos construir un nuevo cuadro donde volcaremos las características y palabras claves correspondientes a los cuatro Elementos en relación a los distintos ordenes de la existencia.

 

Fuego
Combustión, ignición, febrilidad, ebullición. Dinamización, violencia e intermitencia del movimiento, entrecortado, brusco, impactante, “quemante”, irregular, destrucción, desecación, prisa.
Plano anímico-psicológico: Creación-Empuje (Igne natura renovatur integra decían los antiguos en otro contexto). Temperamento colérico (bilioso). Expansión, naturaleza dominante, entusiasmo, celo, dignidad, ambición, , actividad, energía, ardor, seguridad, ambición-empuje, ordenar, organizar, fervor, pasión, coraje, generosidad, prodigalidad, ímpetus y arrebatos, independencia, justicia, franqueza, espontaneidad, fogosidad, ardor, , extremos en devoción (y en fanatismo), auto-confianza notoria, , creer-afirmar-animar-activar.
Lo negativo:

temeridad a menudo descontrolada. Voluntad de poder y ansia febril de liderazgo: incita a otros. Irascibilidad, agresividad, violencia, exageración, impaciencia crónica, soberbia, parcialidad, precipitación, cólera, absolutismo, intolerancia, temeridad, descontrol, el workholic: hiperactivo en exceso, destructivo, imprevisión, en individuos inferiores la envidia es muy notoria, desconsideración, inconsecuencia, parcialidad, agresividad, combatividad atropello, arrebato, presunción, orgullo, vanidad, susceptibilidad, pasiones ardientes, imperio despótico violencia, impaciencia.

Posición filosófico-estética: idealismo (doctrina platónica). Aquí (en contraposición al realismo) predomina la idea-concepto (o representación subjetiva en el espíritu) de la realidad objetiva sobre esta última. El conocimiento es fruto de la experiencia personal y directa: poco permeable para recibir consejos o aprovechar la experiencia ajena. El individuo se desvanece frente al rol que él mismo adopta y que goza representando: poco o nada de tiempo le queda para la imaginación. Sublimación real o pretendida adoptando una causa.

 

 

Aire
Fecundación, maduración, expresión, volatilización, cocción, “ventilación”, movilidad, variación, putrefacción, generación intelectual, nutrición, atracción.
Plano anímico-psicológico: Expresión (de ex-: fuera de). Temperamento sanguíneo. Sociabilidad, filantropía, sutileza, fineza, destreza, ingeniosidad, adaptación. Diplomacia que a menudo llega a la falsedad y el cinismo. Entusiasmo y ardor puramente intelectuales. Armonía, urbanidad, buen gusto, movilidad en deseos, ideas y sentimientos, intuición y juegos con las ideas, rapidez mental, asimilación, espontaneidad, sensualidad refinada. No se involucra demasiado en nada a pesar de ser cooperativo y sociable. Flexibilidad de espíritu y de carácter, impresionabilidad, sensitividad intelectual: altamente perceptivo. Intuición, imaginación, creatividad, “Esprit”, reacciones mentales vivaces, excitabilidad intelectual, sensibilidad artístico-estética, habilidad, magnanimidad: espíritu amplio y liberal, sociabilidad, distracción, “savoir faire”, Disposición para expresarse mediante juegos de fisionomía (expresiones faciales), palabra, escritos, dibujos. Necesidad de transmitir y comunicar. Inclinación a la metáfora, el sobrentendido y el juego con ideas y palabras.
Lo negativo:

Escapismo mental. Salta de una idea a la otra como el pajarito de rama en rama: es colibrí o gorrión intelectual de acuerdo a su nivel. Frivolidad, superficialidad: “deslumbradores” de poco peso intelectual real, ligereza, su inteligencia y lucidez aparentes a menudo son solo un “bluff”. Frecuentemente dosis pequeñas o grandes de crueldad mental, intrigas y conspiraciones como juego intelectual, insidia. Sentimientos afectivo-amistosos muy superficiales: su principal preocupación es egocéntrica-narcisista, volubilidad en todos los órdenes. Tendencia a la impaciencia intelectual. Capacidad de análisis y juicio limitadas pues no se detiene demasiado en una sola idea o asunto: poco profundo. Donjuanismo en el hombre o coquetería extrema y refinada en la mujer, “divismo” narcisista: querer ser visto y admirado. Tendencias utopistas. Exuberancia verborrágica a veces abrumante e insoportable: charlatán. Inmadurez (poca resistencia a la frustración), infantilismo egoísta.

Posición filosófico-estética: expresionismo, como disposición de un artista o escritor a presentar o alterar la realidad de acuerdo a su elaboración, intuición e imaginación personales. El conocimiento es resultante del intercambio con la gente: interacción mental receptiva con otros. Actitud sociable y comunicativa natural.

 

 

Agua
Inestabilidad, acuosidad, desagregación, dispersión, receptividad, ablandamiento, suaviza, enfría y calienta, metabolismo, nutrición.
Plano anímico-psicológico: Impresiones. Temperamento linfático (flemático). Sensibilidad y empatía, calma, emociones fáciles, reposo. Tacto, memoria, tierno sentimentalismo, romanticismo. Altamente imaginativo.
Lo negativo:

Pasividad, lascividad, indiferencia, abulia, versatilidad, inconstancia, pereza, inestabilidad (naturaleza tornadiza), incapaz de esfuerzos volitivos, “dejarse llevar”, tendencia marcada a la inactividad física, cómodo, somnoliento e incluso letárgico, apatía, indolencia, abulia, incuria, desaliño, inacción, timidez, temores imaginarios, fantasía exacerbada, hipersensibilidad enfermiza. Astenia, falta o decaimiento considerable de energía y de fuerzas. Enemigo de obligaciones y horarios y a veces sensualidad exacerbada y hasta enfermiza. Delirantes, temores fantasiosos, tendencia a persuadirse por razones emotivas y subjetivas que priman sobre las objetivas, ensueños melancólicos, escapismo y dispersión mental emotivo-fantasiosos, sumisión y “dejarse guiar”, inconsciencia e irresponsabilidad, flojedad, molicie, incertidumbre, indiferencia, desinterés por el mundo real. Ambición de prosperidad material como llave de la inacción material: su alegría exige y presupone quietud pasiva y reposo.

Posición filosófico-estética: Impresionismo, centrado en volcar las impresiones recibidas de un modo subjetivo y fantasioso, a menudo divorciado de la realidad. El conocimiento es de naturaleza subjetiva y está centrado en la auto-preservación. La presencia del elemento AGUA es indispensable para que el ser humano sea algo plenamente logrado. De carecer de este Elemento es notoria la ausencia de sentimientos y sensibilidad.

 

 

Tierra
Fijación, cohesión, adhesión, solidez y resistencia, coagulación, estancamiento, cristalización, atonía, contracción, pesantez e inercia, conglomeración, repulsión.
Plano anímico-psicológico: Realizaciones, posesividad y sólida objetividad. Temperamento nervioso (melancólico) y tenso. Melancolía, reserva, modestia, prudencia, y objetividad fría, reglas fijas y obstinación, espíritu práctico, sólido, conservador y pragmático, poco o nada flexible, parsimonia, economía, reflexión, ponderación, meditación. concentración, deducción, misantropía en mayor o menor grado: proclividad a refugiarse en la “torre de marfil”. Construcción práctica y concreta, elaboración, juicio, creación elaborada y fatigosa, constancia perseverante, tenacidad, paciencia, abstracción, prudencia, frialdad objetiva. Abstracción del ambiente: concentración mental, reflexión, razón, exactitud, capacidad para examinar, analizar, comparar y juzgar. Disposición para ejecutar y obtener resultados sólidos, tangibles, mensurables y monetizables. Principios del beneficio, de la adquisición, la posesión y la acumulación como normas vitales. Atención observadora y ejecutante, don de observación. Mide y compara juntando datos y hechos. Ansia de acumular conocimientos e informaciones de todo tipo y en todos los niveles y ordenes de la vida.
Lo negativo:

pereza e inactividad cuando prevalece Frígido. Los afectos dependen más del sentido del deber que de emociones reales y están condicionados por la seguridad material: poca ternura, frialdad sentimental. Rigidez: tiranía consigo mismo y a menudo con los otros. Temperamento económico con tendencia a la avaricia. Su felicidad y seguridad supone y antepone el bienestar material. Predominan a menudo en individuos inferiores el interés material y el afán posesivo sobre el sentido del honor y la ética. Duda, negación, desconfianza, visión rígida de la vida. Obstinación y celo fanáticos y a menudo vengativos. Resentimientos y rencores muy duraderos. Egoísmo (egocéntrico) con tendencia al pesimismo y negatividad. Escepticismo y materialismo.

Posición filosófico-estética: Realismo aristotélico. Todo se basa en los hechos objetivos, en la solidez de argumentos y en las realidades concretas materiales del mundo exterior, no importa cuan feas o repulsivas puedan ser estas. Tendencia al materialismo posesivo. Exclusión sistemática de quimeras, sueños, utopías y fantasías. El conocimiento es resultado de la observación minuciosa, acumulación de datos y el profundo y riguroso análisis crítico-comparativo.

 

 

 

6.1- NOTA SOBRE LO APOLÍNEO Y LO DIONISÍACO

En su conocido libro sobre los Cuatro Elementos, Stephen Arroyo pretende hacer pasar por científicas a muchas afirmaciones incorrectas que fácilmente pueden confundir al lector desprevenido. La exposición de Arroyo es superficial y, aún queriendo aparentar ser moderna, resulta propia de siglos pasados por su apego continuo a nociones tan falsas e insostenibles como la “energía astral”. Sin embargo de su libro queremos analizar un párrafo donde trata al pasar una idea importante que merece más detalle. Marc Edmund Jones sostiene que el aire y el fuego son expresiones “manipulativas y extensionales” de la energía vital mientras que la tierra y el agua son “sustentadoras y extensivas”. Arroyo sugiere erróneamente que ambas calificaciones se ajustan respectivamente a las nociones de lo apolíneo y lo dionisíaco, provenientes de la Grecia clásica (lo de apoloniano y dionisiano corre por cuenta del traductor de Arroyo: aquí los escribimos como siempre se hizo y se debe hacer). Estas nociones son bastante más complejas en realidad. De lo apolíneo subrayaremos la olímpica serenidad, la contemplación, la plástica armonía, el orden claro y luminoso de la sabiduría y de la mesura, el orden racional y el límite justo para todas las cosas. Como subrayó genialmente Friedrich Nietzche (“El nacimiento de la tragedia” sin olvidar sus “Ensayo de autocrítica”y “Ditirambos dionisíacos”) en contraposición a lo apolíneo y formando con este en apariencia un par de opuestos hallamos a lo dionisíaco. Este consiste en impulsos de pasiones turbias y desordenadas, de la afirmación y de la fortaleza vitales y de lo heroico que avanza por sobre todas las penas y dolores, de lo creativo y destructivo propio de la voluntad vital, de contrastes y luchas, de envidias e inhumanidad, de desarmonía y exceso, de exaltación y pesimismo. Sin este lado oscuro o nocturno del alma griega no se podría entender y apreciar plenamente el aspecto luminoso y armónico que el apolíneo representa en su efectiva y plena vitalidad. Lo dionisíaco es muy peligrosamente anti-racional como se puede ver en los ataques de Nietzche a Sócrates (Ver al respecto R. Mondolfo:”El infinito en el pensamiento de la antigüedad clásica”. También resulta útil el "Wõrterbuch der Philosophie" de Eisler y Müller-Freienfels). La síntesis de este par de opuestos es lo que da origen a la tragedia ática. No es casual en todo esto que el mismo Nietzche haya sido el filósofo dionisíaco por excelencia. Carl Gustav Jung ha retomado el asunto en su célebre libro “Tipos psicológicos”. Con Nietzche subraya Jung la correspondencia de este par con el sueño (el ideal) en lo que toca a lo apolíneo y la embriaguez (Rausch: la intoxicación) en lo referente a lo dionisíaco. Pero Jung no cae en la infección dionisíaca y en su obra denuncia a Nietzche muy claramente. Lo anterior pone bien de manifiesto que Arroyo no entendió el tema ni el problema. Para quien escribe resulta que la verdadera correspondencia de este par debe buscarse en las tres gunas (o cualidades) hindúes. Estas son sattwa (espiritualidad, sabiduría, conocimiento, comprensión, percepción de la unidad del Ser en la multiplicidad, armonía, pureza, ritmo, destreza, inegoísmo, ejecución correcta e impersonal de las acciones necesarias, ofrenda) corresponde exactamente a lo apolíneo. Tamas (inercia, pesadez, escepticismo, apego a pequeñeces, corrupción, acciones incorrectas y que ocasionan daño o pérdida a los demás, materialismo, obstinación, falsedad, indolencia, rencor, pesimismo negativo, materialismo y ambición material, obstinación, falsedad )en cambio solo corresponde a una parte de lo dionisíaco. Al respecto de las gunas la mejor referencia es el Srimad Bhagavad Gita (versión Suddha Dharma Mandalam) y el gran libro de Oskar Adler “La Astrología como Ciencia Oculta”. Pero esto abre un gran interrogante que no se plantearon al parecer ninguno de los hasta aquí citados y que surge de la correspondencia de lo apolíneo y de lo dionisíaco con dos de las tres gunas o cualidades: cual es la correspondencia con la tercera guna o sea rajas?

Rajas corresponde tradicionalmente a la percepción de la multiplicidad como permanente y desigual, la concepción del proceso del mundo como carente de objeto y sentido final, la ejecución de las acciones con codicia egoísta, violencia y apego a sus frutos de la acción, el apasionamiento, la naturaleza cruel y dominada por las dualidades de placer y dolor. Nietzche no se podía plantear este interrogante pues esta guna nada tiene que ver ni con armonía espiritualizada ni con hedonismo embriagante: no juega un rol en el nacimiento de la tragedia sino como motivo de inspiración pero si lo tiene y muy grande en la vida. La respuesta obvia es que, a la luz de las definiciones dadas, habría que desdoblar lo dionisíaco en lo rajásico y en lo tamásico pues tiene componentes de ambas gunas. Adler (loc. cit.) toma la posición correcta en relación a la Astrología al asociar las gunas a las cuadruplicidades de los signos cardinales (rajas), fijos (tamas) y mutables (sattwa).

Por último señalaré que no debe confundirse la dicotomía de Nietzche con la de Oswald Spengler. En su obra capital “La decadencia de Occidente”, Spengler subraya la oposición entre lo apolíneo y lo fáustico. Aquí las palabras tienen diferente significado que en Nietzche: lo apolíneo hace a la perfección puramente corporal y externa mientras que lo fáustico hace a la belleza interior y, en su aspecto sagrado, a la búsqueda de lo infinito, en una palabra al espíritu. Como se ve fácilmente aquí lo apolíneo en su exageración conduce directamente a posiciones antitradicionales que niegan todo lo más bello y elevado en el ser humano. Como ejemplo puede citarse al conocido astrólogo Hans Baumgartner, apolíneo a la Spengler, quien ha terminado predicando “la salvación por el cuerpo”. Para este autor el alma es quimera inexistente: el ser humano ideal pasa así a ser un bello animal con más voluntad de vida y poder que de racionalidad y nada más que eso.

 


7-CONCLUSIÓN

A partir de lo anterior resulta relativamente simple extraer corolarios del más grande interés para el astrólogo. Solo mencionaremos aquí una aplicación que hace a la naturaleza elemental de los astros y que permite, mediante simples deducciones a partir de lo anterior, hacernos conocer los atributos y naturaleza propios de cada uno de ellos. Para esto necesitamos conocer la constitución elemental de los planetas en cuanto a proporciones de cada Cualidad Primitiva en cada uno de ellos. En esto las cifras varían según los autores. Resulta más conveniente y objetivo mencionar los valores que cada uno consigna para su discusión.

 

Como detalle curioso mencionaré que Karl Brandler-Pracht, esoterista y astrólogo eminente, fue el maestro del Prof. Carlos Reichelt (maestro a su vez de quien escribe) en Berlín allí por 1919-20. Me he permitido agregar mi propia estimación de algunos valores ya que no siempre he coincidido con los importantes autores citados y, además, se carecía de estimaciones para Plutón.


ASTRO
CALIDO
FRÍGIDO
HÚMEDO
SECO
LUNA     
5
6  [5.5 *]
MERCURIO
1.5
1  [1.5 *]
VENUS
0.5
4  [3.5 *]
SOL
5.5
2
MARTE
2.5
3
JUPITER
1.5
[1 *]
1
SATURNO
3.5
3  [1.5 *]
URANO
4 **
..
2 **  [0  ***]
2 *** [0 **]
NEPTUNO
3 **
5 **
PLUTON
3 ***
3 ***

 

Las cifras sin indicación son atribuidas a Morin por Sindbad-Weiss.

(*) Según Hièroz. (**) Según Brandler-Pracht

(***)Según Dr. Spicasc.

Nota: Señalemos que el orden adoptado para los planetas es el de la cadena cinética, la que es importante en distintos desarrollos que no trataremos aquí.

No obstante los valores consignados en el cuadro es menester resaltar lo que todos saben: cada astro posee cualidades propias (su analogía natural o general) que no puede ser deducida totalmente de su naturaleza elemental (como sería lo ideal) sino que es, desde luego, materia experimental o sea conocimiento que surge de la observación de los hechos.

Es fácil ver que en varios puntos no existe acuerdo entre los autores citados. El tema merece discusión pues clarificar este asunto propende a un objetivo muy deseable como es la sistematización de la Astrología. La cuestión está abierta. A partir de este cuadro y sus variantes puede comenzarse un análisis pormenorizado de la naturaleza esencial y correspondencias de cada astro y de sus indicaciones y analogías generales de acuerdo a su estado cósmico (celeste y terrestre). Esto, tratado de acuerdo a la Teoría de Determinaciones de Jean Baptiste Morin de Villefranche, ha sido y será tema de otras publicaciones de quien escribe. Remitimos a la sección sobre Morin en esta misma página web. Por último, deseo dedicar el presente artículo a todos los estudiosos serios que puedan aprovecharlo plenamente.

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