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LAS MIL DEFINICIONES POR LAS CUALES LA ASTROLOGÍA
SE HACE VÁLIDA (I)
Recordemos: El zodíaco.

1. El zodíaco es fijo e inmutable.

2. El zodíaco es punto de partida para nuestra concepción cósmica.

3. El zodiaco se da por valores fijos, y ellos no cambian, en la medida en que están dados por polaridad cósmica

4. El zodiaco no asume otra función que la de proveer energía cósmica, que luego los planetas van a absorber de acuerdo a su constitución.

5. El zodiaco no consume energía, sino que la refracta según las leyes de la polarización cósmica.

6. El zodiaco se da por propia presencia y se determina según las funciones bipolares, de tal modo, que cada polaridad encuentra su congénere en la antípoda que le precede en la determinación cósmica.

7. El zodiaco no da arreglos cósmicos, sino que establece condiciones de adiestramiento, de tal modo que cada componente del universo, se da según una tónica de polarización, permitiendo al zodiaco expresarse según el sentido de su propia energía.

8. El zodiaco no es programación cósmica, sino interpolación cósmica, de tal modo, que da los valores fijos donde se apoya la progresión universal.

9. El zodiaco no es expresión de aislamiento, sino manifestación cósmica que se expresa sobre el núcleo de un sistema y lo hace valedero para todo el sistema.

10. El zodiaco no establece condiciones, sino que expresa su condición en la misma fuerza que genera.

11. El zodiaco no se da por alternancia, sino que toma a esta, para expresar la condición bipolar que genera.

12. El zodiaco se da por propia gravitación, de la misma manera que los planetas se dan por absorción.

13. El zodiaco impone la condición cósmica, y no hace de esa condición, sino establecer lo que el cosmos da en función de lo que determina su polarización.

14. El zodiaco no se ve sujeto a la prerrogativa cósmica, sino que funda su condición en el acto de establecer las condiciones mínimas en que el sistema se expresa.

15. El zodiaco, nos da la condición fija necesaria, para que el sistema se mantenga en posición de cuerpo oscilante, dentro de su sistema.

16. El zodiaco nos permite apreciar las correspondencias cósmicas dentro de lo que esta dado como función primordial de los elementos cósmicos.

17. El zodiaco se da como fuente inagotable de recursos cósmicos, en la medida en que polariza la energía necesaria para alimentar a su sistema.

18. El zodiaco se da por sola presencia, y por sola presencia conoce en sentido del espacio.

19. El zodiaco se da en una determinante, que involucra todo el espacio en que se determina por polarización.

20. El zodiaco asume el papel de plano objetivo de manifestación del cosmos.

21. El zodiaco es la fuente que provee los recursos propios de la manifestación.

22. El zodiaco es la piedra angular de todos y cada uno de los procesos que la física planetaria requiere.

23. El zodiaco se da por progresión espacial, en la medida en que fija los valores por los cuales los campos celestes se pueden dar en variante cósmica.

24. El zodiaco es la razón suficiente de todo cuanto ocurre en el espacio en que las cosas se dan por propia gravitación.

25. El zodiaco es el sentido puro de la manifestación cósmica, en la medida en que no tiene relación de igualdad.

26. El zodiaco es la proyección de la mente espacial, que determina el área de manifestación cósmica en que se ha de desarrollar un sistema.

27. El zodiaco nos da la limitación necesaria para que otros sistemas subsistan.

28. El zodiaco es la razón pura del universo, en donde se resuelve el `principio de la refracción cósmica.

29. El zodiaco se da en razón y en justicia de lo que es, n tomando otro sentido que el de la propia polarización.

30. El zodiaco es la continuidad cósmica necesaria a los fines de la manifestación universal.

31. El zodiaco se da según las leyes del espacio, y dentro de él, se consume el proceso de manifestación universal.

32. El zodiaco es la primera condición del espacio, al delimitar la existencia propia del equilibrio cósmico.

33. El zodiaco es por lo que es, en la medida en que él es, por la determinante cósmica que lo fija en la relación de espacio.

34. El zodiaco es por todo lo que da a la luz de su campo energético,

35. El zodiaco es por lo que se da como ente espacial y como ente que genera la propia fuerza que lo sostiene.

36. El zodiaco es por todo aquello que nos da la verdad de lo que somos, dentro del sistema en que nos desarrollamos.

 

Recordemos: Los planetas.

37. Los planetas son entidades astrales que absorben la energía cósmica.

38. Los planetas son principios cósmicos que se saturan de energía, en la medida en que éstos son verdaderos reservorios de energía astral.

39. Los planetas se dan por simples agregados cósmicos.

40. Los planetas son los encargados de convertir la energía cósmica, en energía asimilable a los fines del programa planetario.

41. Los planetas radican en su propia naturaleza, el tenor de la fuerza que impresiona a todas sus manifestaciones.

42. Los planetas son el principio y el fin de toda manifestación cósmica que llega al planeta, para convertirse en la realidad de su sistema.

43. Los planetas son la antitesis de lo que se da por propio agregado a su sistema, polarizan su energía en sentido distinto a todo su sistema, de tal modo que forman una polaridad opuesta a la síntesis total.

44. Los planetas se dan según la tónica vibratoria del propio sistema al cual pertenecen.

45. Los planetas resumen el contenido cósmico dentro del área de su propia manifestación.

46. Los planetas se dan en el sentido de la progresión, en la medida en que ellos son los que mueven el sentido de la propia manifestación zodiacal.

47. Los planetas se dan acordes al propio sentido, en la medida en que se convierten en fuente de polarizaciones.

48. Los planetas se dan como agregados a un sistema, en la medida en que son objetos de una sola manifestación.

49. Los planetas se convierten en reservorios propios de la energía que manejan.

50. Los planetas son la antitesis de lo que se propone el movimiento cósmico al cual pertenecen.

51. Los planetas se convierten en guía de su propia energía y elementos estables de su propia manifestación física.

52. Los planetas se dan según su formula de constitución.

53. Los planetas se fijan a su propia constitución y dan de si, lo que la constitución expresa en medio de sus propias manifestaciones.

54. Los planetas son los cuerpos celestes a través de los cuales el universo se manifiesta en energía cósmica.

55. Los planetas son los cuerpos que giran según el propio sentido de la constelación a la cual pertenecen.

56. Los planetas son los minúsculos reservorios de la manifestación divina, dentro de los cuales está la síntesis de la evolución cósmica en su respectiva área.

57. Los planetas son los cuerpos que dan de si, la constitución propia de la energía polarizada y convertida en materia.

58. Los planetas son la fuente de toda manifestación física, que busca la propia integración al sistema al cual permanece.

59. Los planetas se dan según una corriente, y dentro de ella se cumplen los programas cósmicos.

60. Los planetas se dan según una clasificación y dentro de ella los planetas adquieren magnitudes,

61. Los planetas se expresan dentro de valores constantes.

62. Los planetas se dan según la formula de su propio contenido, y fuera de él, no hay expresión posible,

63. Los planetas componen un movimiento de integración propia a la naturaleza del sistema.

64. Los planetas se dan en un orden efectivo, y dentro de el se cumple la condición de cuerpo sidéreo.

65. Los planetas se dan acordes con una sistematización, que le permite abordar todo cuanto está señalado dentro de la programación cósmica.

66. Los planetas se dan acordes con la similitud del sistema, y no hallan analogía, sino en virtud del propio sistema que lo integra.

67. Los planetas se dan en su propia naturaleza como factores propios a la integración cósmica.

68. Los planetas dan de sí, lo que de sí es, en relación a la energía que polariza.

 

Recordemos: Las casas.

69. Las casas son accidentes propios de la división geográfica de la tierra, en la medida en que éstas se constituyen en centros astrológicos.

70. Las casas se dan en correspondencia con estos accidentes, de tal manera que forman cuadros necesarios a la manifestación cósmica.

71. Las casas se dan por propia gravitación del espacio en que el ser actúa.

72. Las casas se convierten en la esfera propia en que el ser se mueve.

73. Las casas se agrupan por orden, y dentro de él, se da lo propio y lo ajeno, lo propio constituye la misma naturaleza del ser, que se ve dentro del área de manifestación de la propia integridad física, y lo ajeno, lo que es dado por lo que está en la oposición al ser.

74. Las casas sedan según la constitución del ser, y dentro de ellas esta el ser según su relación de espacio.

75. Las casas son por la propia naturaleza que absorbe la constitución del ser.

76. Las casas se dan dentro de una legítima constitución física y dentro de una progresión espacial.

77. Las casas son por lo que ellas determinan dentro de su propio espacio.

78. Las casas son por la integridad física que determinan dentro del espacio en que el puede existir.

79. Las casas se dan según un número y según un orden ese número y ese orden originan la alternancia propia de los escenarios.

80. Las casas son lo que los escenarios determinan.

81. Las casas son según el concepto que nace de la correspondencia cósmica a la cual pertenecen.

82. Las casas se dan de acuerdo a la propia integración y a la propia manifestación física.

83. Las casas se dan, según el valor propio que cada casa tiene asignado dentro del valor del zodiaco.

84. Las casas son los pilares propios, de toda integración física al mundo del desenvolvimiento del ser.

85. Las casas se dan por orden cósmico, y ese orden esta sujeto a la relación del ser con la materia.

86. Las casas son las últimas instancias del ser en el mundo manifestado.

87. Las casas son por el valor que ellas adquieren, al hacer la proyección del ser, dentro de un escenario.

88. Las casas son por el número de orden que cada una de ellas posee.

89. Las casas son por lo que, no siendo manifestación física, hallan dentro de ella la justificación propia al ejercicio de la materia.

90. Las casas son por el mismo sentido que las inviste.

91. Las casas son por todas y cada una de las propias constituciones que el ser tiene en su manifestación física.

92. Las casas son los reservorios propios de las actividades de los seres.

93. Las casas son por lo que el ser es, fuera de toda consideración espiritual.

94. Las casas son por lo que siempre fueron, los escenarios en que la vida se ofrece libre de toda otra consideración, que hace a la naturaleza humana.

 

 

Recordemos: El ascendente.

95. El ascendente es la apertura básica y fundamental del contenido astrológico.

96. El ascendente nos da el tema básico en que se desenvuelve el futuro personal del nativo.

97. El ascendente es la síntesis de lo que se va a dar en la vida del nativo, como condición de ser pensante.

98. El ascendente es el camino natural del individuo para lograr las finalidades de la vida.

99. El ascendente nos da la posibilidad de establecer las condiciones básicas en que el ser se proyectará en el medio en que actúa.

100. El ascendente nos da las condiciones propias de éste.

101. El ascendente nos dice cual vitalidad posee el nativo.

102. El ascendente nos marca las cualidades esenciales, alrededor de las cuales, el nativo logra los objetivos de la vida.

103. El ascendente nos da el margen propicio, para señalar las condiciones de ambiente en que el ser se va a ver dueño de si mismo,

104. El ascendente nos dice, del por qué, y el cómo de todo lo que se da fuera de él sin que él intervenga.

105. El ascendente nos dice de las posibilidades en que el ser se va a ver, dentro de la exigencia propia del ambiente personal.

106. El ascendente nos da la guía de lo que el nativo va a tomar, como principio a su propia naturaleza en que se ha de desenvolver.

107. El ascendente nos da las pautas propias a una agresividad personal, en función de sus propios intereses personales,

108. El ascendente nos dice de las posibilidades del nativo, dentro de lo que éste toma como tónica de desenvolvimiento.

109. El ascendente nos da el camino para lograr, que el ser convierta sus propias condiciones personales, en el logro de sus propias inclinaciones.

110. El ascendente nos da el escenario propio a todas aquellas inquietudes del nativo que lo convierten en la propia guía de sus aptitudes personales.

111. El ascendente es el principio de todo lo que se da, como comienzo de la vida.

112. El ascendente nos pone en virtud y en condición, de todo aquello que nos atañe en persona.

113. El ascendente nos marca el propio camino a seguir, dentro de lo que está marcado como destino personal.

114. El ascendente es la esencia de todo lo que se puede dar, por propia ejercitación personal.

115. El ascendente se acerca al ser, como la piedra fundamental a un edificio, el nos da el valor de la intención de lo que está en él ser, como potencial personal a desarrollar.

116. El ascendente es el que nos señala, en donde el ser se va a ver identificado dentro de sus propios valores personales.

117. El ascendente nos da la finalidad de la vida, puesta en el ser que se conforme a sus propias aptitudes.

118. El ascendente nos arrima a la verdad de lo que queremos o buscamos.

119. El ascendente se nos da, como valor agregado a todo lo que esta señalado en la tónica fundamental de vida.

120. El ascendente es el que está puesto en el ser, como valor absoluto a todas las cuestiones personales.

121. El ascendente se da por si solo, como valor que rige las posibilidades de despertar, dentro del concierto cósmico en el cual esta sumergido.

122. El ascendente es el valor real, que fija las pautas en que el ser se va a desarrollar libre de toda determinación.

123. El ascendente es todo lo que está en el nativo, como material posible a los fines de la vida.

124. El ascendente es todo lo que se marca como imperioso, que llega a impresionar al nativo,

125. El ascendente es el fin que marca el principio y el principio que marca el fin, fin que se da como condición de principio y principio que se da como condición de fin.

126. El ascendente es lo que esta en él y por él, en la medida en que constituye el motivo de la existencia.

127. El ascendente es por todo lo que comienza y termina en la propia persona.

128. El ascendente es el que nos fija las pautas a seguir, dentro del desenvolvimiento personal.

 

 

Recordemos: La igualdad.

129. La igualdad es una confusión entre los hombres.

130. La igualdad es por el principio que la sustenta.

131. La igualdad es por la motivación que la engendra.

132. La igualdad se da por la igualdad, en la medida en que esta antepone la misma condición.

133. La igualdad se da al solo efecto comparativo.

134. La igualdad origina la desigualdad cuando ella es objeto de la misma medida comparativa.

135. La igualdad se hace a la desigualdad, siempre que ésta origine los propios atributos.

136. La igualdad se da por propia gravitación, en la propia igualdad que genera.

137. La igualdad se da en principio, pero no en fin.

138. La igualdad resume las semejanzas de las partes. La igualdad se da por la misma igualdad que genera, y se limita en la misma igualdad que propicia.

139. La igualdad es el propio sentido que se quiere dar, dentro del efecto comparativo.

140. La igualdad es un principio que esta en todas las cosas por igual, siempre que la cosa igual no sea la misma cosa.

141. La igualdad es una confusión, siempre que ella se halle presentada, dentro de lo que se quiere determinar y fuera de lo que ella es en el efecto comparativo.

142. La igualdad es un efecto óptico, y dentro de él, la cosa igual, no es la cosa entendida por igual.

143. La igualdad no existe más que por determinación, de tal modo que a efectos iguales, se dan condiciones iguales de existencia.

144. La igualdad se da por yuxtaposición a la cosa igualada.

145. La igualdad se asemeja a la condición única que quiere expresarse a si misma, buscando efectos comparativos.

146. La igualdad se da, por la propia resonancia de la cosa que es, sobre la que no es, dentro de la misma cosa.

147. La igualdad se sumerge en la incomprensión, toda vez que se pretende hacer de ésta, la unidad en el concepto y la unidad en la forma que la preside.

148. La igualdad se da, dentro de lo que queda delimitado al propio efecto de la cosa igualada, y queda separada, toda vez que el efecto comparativo se traslada a su igual,

149. La igualdad existe, en la medida que la cosa igual sea una necesidad a los efectos comparativos de las cosas, pero desaparece ante la unidad propia que la expresa.

150. La igualdad se da dentro de un cuadro, que hace, de la relación, una resultante que explica el por qué y el cómo de la cosa que preside, en la cosa comparada, y como ésta se da por simple yuxtaposición de la cosa comparada.

151. La igualdad se da como apertura a la cosa dicha y comparada, en la medida en que esta se expresa por los atributos propios que hacen a la comparación dirigida.

152. La igualdad se da por la simple igualdad, siempre que ésta esté expresada en la necesidad comparativa de los atributos que están expresados en la igualdad.

153. La igualdad se da por si y por no, siempre que ella exprese la relación constante que la une a la propia igualdad.

154. La igualdad se interrumpe según las exigencias propias de los efectos comparativos.

155. La igualdad es a la igualdad en el acto que la genera, y ella se da por propia convicción al acto que la realiza.

156. La igualdad irrumpe en la incomprensión, siempre que ésta no acierte a comprender, que la igualdad se da, por la propia igualdad que genera la imagen que a él está asociada.

157. La igualdad se da por la igualdad, en el ámbito en que el ser tiene condiciones comparativas, de donde saca la realidad, de lo que desea ver de la igualdad.

158. La igualdad se da por todo, lo que siendo semejanza, se atribuye al propio ser que compara.

159. La igualdad se da, por todo lo que asemeja al ser por la cosa igualada y da a éste, el efecto propio de lo que se da por separado y en conjunto.

160. La igualdad es una condición propia de lo que está dentro y fuera de la cosa comparada y halla que ambas se dan por el mismo género de condiciones.

161. La igualdad irrumpe en todo proceso comparativo, para hacer de la propia igualdad, un desencanto de la propia igualdad.

162. En la igualdad todo se da por efectos comparativos y nada más.

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