Astro-Campus
Todos los artículos de este autor
 
.Listado de artículos
.Listado de autores
.General
.Astropsicología
.Astrología Electiva
.Astrología Kármica
.Astrología Mundana
.Astrología Horaria
.Planetas
.Signos
.Partes, nodos, asteroides y
otros puntos
.Casas, cúspides y ejes
.Aspectos y configuraciones
.Técnicas
.Astrología de otras culturas
.Aforismos, grados y decanatos
.Astrología Médica
.Astrología y arte
.Miscelánea
.Primeros pasos
."No sólo de astro..."
EL HECHO ASTROLÓGICO, DE LA FÍSICA CUÁNTICA A LA ESPIRITUALIDAD; DIFERENTES HIPÓTESIS ACERCA DE CÓMO FUNCIONA LA ASTROLOGÍA (III)

Los arquetipos astrológicos

La palabra arquetipo proviene del griego arqué (ser el primero) y tipo (modelo). Es decir, modelo original y primario.
Para Platón la realidad estaba dividida en dos partes: el mundo de los sentidos, donde todo fluye y no puede haber coincidencia total de opiniones, ya que están basadas en conocimientos imperfectos; y el mundo de las ideas, sobre las que podemos llegar a conseguir conocimientos verdaderos e inmutables mediante la razón. Los arquetipos provienen de este mundo de las ideas, es indudable su procedencia platónica.
Los arquetipos son ideas primordiales comunes a toda la humanidad, que se expresan a través de imágenes arquetípicas. Son las formas sustanciales (ejemplares eternos y perfectos) de las cosas que existen de toda eternidad en el pensamiento colectivo.
El concepto de arquetipo fue introducido por el psicólogo suizo Carl Gustav Jung como término dentro del campo de lo psíquico. La existencia del arquetipo solo puede ser inferida, ya que es por definición inconsciente; pero las imágenes arquetípicas acceden a la consciencia y constituyen nuestro modo de percibir el arquetipo. Ellos entonces aparecen en forma de imágenes, no percibimos a los arquetipos en sí mismos, sino a sus manifestaciones simbólicas. Los arquetipos se manifiestan a través de nuestras proyecciones, lo que nos permite inferir su presencia. Las estructuras arquetípicas aparecen en el hombre a través de formas determinadas: en las mitologías, en las leyendas, en los sueños, en ciertos deseos colectivos. Los hombres compartimos una serie de experiencias que han quedado, por su naturaleza colectiva, incorporadas en la memoria de la humanidad como patrones de comprensión de la realidad. Estos patrones son energía inconsciente que aparece por ejemplo a través de los símbolos astrológicos. Los signos del Zodíaco serían doce imágenes arquetípicas, manifestaciones del inconsciente colectivo, que dan cuenta de la totalidad de la experiencia humana. Para entender como trabajan los símbolos arquetípicos es necesaria una clase especial de pensamiento: la actitud simbólica. Que una cosa sea o no un símbolo depende de la actitud de la conciencia que la examine.

Ken Wilber entiende a los arquetipos como emanaciones de un reino espiritual superior, existentes en el nivel de la intuición y la inspiración religiosa. Este reino espiritual se caracteriza por las visiones de seres arquetípicos celestiales que encarnan cualidades que forman parte de nuestro ser más profundo. Meditando en estos seres evocamos esas mismas cualidades en nuestra propia conciencia.
Hay diferencias importantes en la manera en que Wilber y Jung conceptualizan el arquetipo. Jung los consideraba habitualmente como imágenes mitológicas arcaicas, formas colectivas transmitidas de generación en generación a través de los milenios que perviven en el inconciente colectivo de la humanidad. Los símbolos, los mitos, son expresiones del arquetipo.

Para Wilber (así como para Platón, los budistas y los hinduistas) los arquetipos son las primeras formas manifiestas que emergen del Espíritu Vacío en el curso de la creación del Universo. Su punto de vista es que la conciencia es arrastrada hacia los arquetipos por los arquetipos mismos.
La realidad psicosomática del universo, en sus formas materiales e inconcientes son reflejos o imágenes de los arquetipos espirituales a través de su reflejo anterior en el alma universal. De este modo los principios formadores del Alma o reflejos de ella del Espíritu, son entidades sabias, seres en potencia, inespaciales y fecundos, que en el momento preciso se encarnan o materializan como imágenes cósmicas.
Marie Louis Von Franz afirma que los verdaderos símbolos no son una creación de la conciencia, son revelados por el inconciente y poseen, junto con las imágenes arquetípicas de los sueños y las imágenes de los grandes mitos y de las religiones "un poco de esa naturaleza nebulosa del saber absoluto, por cuanto siempre parecen contener más de lo que podemos asimilar a nuestra comprensión conciente..."
Los planetas y signos astrológicos serían patrones arquetípicos provenientes de una esfera superior, intuidos por el alma primero y reflexionados por la razón después.

La Astrología como lenguaje poético y sagrado

Otra forma válida de entender la Astrología consiste en definirla como un lenguaje, acaso como un lenguaje sagrado. Una forma de acercamiento propio del cuadrante inferior izquierdo, el del "Nosotros" inter-subjetivo (Ver Figura 1).
En la evolución de la conciencia llega un momento en que la influencia de la cultura y el lenguaje adquiere un papel fundamental. Los semiólogos nos han hecho notar que la percepción de la realidad está condicionada por la estructura del lenguaje. Éste determina, sin que nos demos cuenta de ello, nuestra visión del mundo. Su propia estructura (en términos de sujeto/predicado) moldea el pensamiento forzándonos a pensar en términos de causa y efecto.
Joseph Jaworski dice que a través del lenguaje creamos el mundo, porque éste no es nada hasta que lo describimos. No describimos el mundo que vemos sino que vemos el mundo que describimos. Sólo existimos en una trama de relaciones.
Conforme se desarrolla el lenguaje nos trasladamos al mundo de los símbolos, las ideas, los conceptos, elevándonos de los instintos primarios. El lenguaje es el medio que nos saca del presente inmediato y nos lleva al pasado y al futuro (memoria, proyectos). Es la única manera de referirnos a aquello que no está presente.
Los seres humanos vemos todo a través de una grilla simbólica o semántica que impone su propia estructura a aquello que describe.
Los biólogos chilenos Maturana y Varela dicen que el mundo que todos vemos no es "el" mundo sino "un" mundo alumbrado por todos nosotros. Nosotros lo creamos a través de nuestra cognición.

Sin embargo, la Astrología es un tipo particular de lenguaje, su estructura no es lineal sino mandálica. Es un lenguaje cuyo estudio nos permite acceder a un conocimiento al que difícilmente podríamos acceder por otros medios. Al ser mandálico, puede proyectarnos a niveles transverbales, siempre y cuando podamos trascender las paradojas que necesariamente se presentan al encarar lo mandálico desde lo lineal, o lo transverbal desde lo verbal.
Como lenguaje sagrado nos conecta con realidades superiores, ya que su simbolismo tiene la capacidad (como Hermes) de relacionar diferentes niveles de existencia, trayendo y llevando información en ambos sentidos.

La escritora Yaiza Martínez Montesdeoca dice que "el lenguaje poético es la creación de un mapa del mundo que no tiene nada que ver con el lenguaje argumentativo, atrapado en el concepto de linealidad y progreso".
Y como ocurre en el poema ocurre en la realidad y en la Astrología: el Todo está en todo. El lenguaje astrológico es poético en el sentido que nos brinda un conocimiento trans-mental de las paradojas, apareciendo en nuestra conciencia un universo no lineal. La polisemia de cada símbolo astral hace emerger universos de sentido que nos llevan a una realidad distinta de la habitual pero no por eso menos real. Propio de la polaridad Virgo/Piscis y Mercurio/Neptuno, el lenguaje poético es un intento de la conciencia de ordenar el caos.
La poesía es mayor que el poeta así como la Astrología es mayor que el astrólogo. Si el intérprete no se deja atravesar por el lenguaje, su interpretación quedará vacía y desalmada. Si el ego se apodera de la forma se pierde el vínculo con el lenguaje original. El astrólogo, como el poeta, debe ser conciente de la naturaleza de la herramienta que utiliza y permitir que que el lenguaje astrológico haga uso de él al mismo tiempo que trabaja con él.


Astrología matricial

El astrólogo y filósofo francés Patrice Guinard presentó su tesis doctoral con la obra "Astrología, el Manifiesto". En ella sostiene que la Astrología posee un modo de razonamiento propio, la razón matricial, que no es asimilable por la razón experimental de la ciencia ni por la razón discursiva de los filósofos. Ella no busca explicar un fenómeno ni interptretar datos sino comprender una realidad subyacente.
Hay una estructura (la matriz astrológica) que preexiste a los sistemas de interpretación y a sus contenidos específicos. La matriz astral no proviene del razonamiento ni de la experimentación sino que surge de un trasfondo psíquico, como algo que se va desvelando en función del estado de comprensión de la conciencia que la aprehende. Su estructura no proviene de la reflexión ni de la experiencia sino del espíritu. Esta matriz aparece en la conciencia porque la propia psiquis está impresionada astralmente con esa estructura, en un proceso en que se puede llegar a conocer lo inaccesible por lo accesible, pues en su raíz se encuentran los mismos arquetipos.
Opina que la realidad aparece en la conciencia según tres modalidaes diferentes: como entidad física (aprende la realidad a través de los objetos), mental (aprende la realidad a través de los signos o señales) y psíquica (aprende la realidad a través de la totalidad del ser psíquico).
A cada una de estas modalidades corresponde una estructura arquetípica:
o el Cristal o estructura empírico analítica (ciencias físicas)
o el Código o estructura histórico hermenéutica (lingüística, semiología, sociología, etc.)
o la Matriz o estructura psico-sintética (Astrología)
La comprensión astrológica difiere tanto de la explicación de las ciencias duras como de la interpretación de las ciencias humanas.

Volviendo a Ken Wilber, en su libro Los tres ojos del conocimiento (1983) apela a una metáfora de un místico cristiano del siglo XIII, san Buenaventura, según la cual cada uno de nosotros disponemos de tres "ojos"; el ojo de la carne, el ojo de la razón y el ojo del espíritu o de la contemplación. Cada uno de los cuales nos permite acceder a un dominio diferente de la realidad.

3- Ojo del espíritu - Ciencias espirituales (Yoga/Meditación/Contemplación)
2- Ojo de la razón - Humanidades, ciencias sociales
1- Ojo de la carne - Ciencias naturales

El significado y el valor no pueden percibirse con el ojo de la carne, pero para el ojo de la razón son tan verdaderos como los objetos sólidos. Las verdades espirituales no pueden ser comprendidas para el intelecto, sino tan solo para el ojo de la contemplación, facultad que va más allá del intelecto (pero que no lo niega).

Es evidente la relación entre las estructuras de Guinard y las de Wilber, la diferencia es que el francés ubicaría a la Astrología como una ciencia espiritual: "Es un saber que funciona fuera de los límites de la razón discursiva y del pensamiento dualista, más allá de la simple interpretación de lo visible a partir de señales mentales, y que nace de una llamada a una razón más amplia, de una apertura del espíritu a todo el potencial psíquico".

Sigue>>

 
.
.
.
.
webmaster@astro-campus.com
.
.